Apple busca soluciones para la escasez de memoria, explorando un proveedor chino en la 'lista negra' de EE. UU.

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El mercado de la memoria atraviesa una crisis que afecta a la electrónica de consumo, provocando escasez y alza de precios. Ante esta situación, Apple, una de las empresas tecnológicas más influyentes, busca nuevas alternativas de suministro. Sin embargo, su plan implica considerar a CXMT, un fabricante chino con presuntos vínculos militares, lo que genera una compleja intersección entre la necesidad empresarial y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China.

La actual crisis en el mercado de la memoria está impactando fuertemente a la electrónica de consumo. Este período se ha vuelto desfavorable para adquirir o mejorar equipos informáticos, consolas o módulos de RAM, extendiendo sus efectos a unidades de almacenamiento y otros componentes que antes eran más estables. En retrospectiva, los problemas con las tarjetas gráficas durante el auge de la minería de criptomonedas parecen menores en comparación con la situación actual.

Durante meses, grandes fabricantes como Lenovo han intentado mitigar el impacto acumulando inventario. Según Winston Cheng, director financiero de Lenovo, la empresa llegó a tener existencias de memoria y otros componentes críticos un 50% por encima de lo habitual para amortiguar la escasez y las subidas de precios. Este tipo de estrategia ayuda a resistir mejor que otros, pero tiene un límite ante la persistente presión del mercado.

La memoria se ha convertido en un problema de Apple, de precios y de geopolítica

En este contexto, Apple entra en escena. No se trata de una empresa pequeña afectada por un aumento puntual de costes, sino de una de las corporaciones con mayor poder de negociación en la industria tecnológica. Su cadena de suministro ha operado con una precisión notable durante años, respaldada por acuerdos masivos, proveedores globales y una capacidad de compra inigualable. Por ello, es significativo que, según Financial Times, Apple esté explorando nuevas vías para aliviar la presión relacionada con la memoria.

La alternativa que ha surgido es particularmente delicada. El periódico económico británico informa que Apple está presionando a la Administración Trump para obtener autorización, o al menos una señal favorable, que le permita adquirir chips de memoria a CXMT, un fabricante chino señalado por el Pentágono por sus supuestos lazos con el Ejército Popular de Liberación. El medio añade que la compañía se acercó al Departamento de Comercio hace más de un mes y ha buscado apoyos en otros puntos de Washington. El objetivo es aliviar la presión financiera derivada del encarecimiento de la memoria.

Si se sigue de cerca a Apple, es sabido que este tipo de movimientos rara vez se hacen públicos. La compañía no suele detallar sus operaciones internas de compra ni sus conversaciones con proveedores o administraciones. Financial Times atribuye la información a seis personas familiarizadas con el asunto, una base relevante para considerarla seria, aunque no hay una confirmación oficial de Apple, la Casa Blanca o el Departamento de Comercio.

Para comprender la magnitud de esta acción, es crucial situar a CXMT. No es una marca de RAM de consumo que el usuario elige en una tienda, sino ChangXin Memory Technologies, un fabricante chino de DRAM fundado en 2016. La compañía se presenta como proveedor de chips para móviles, PC, tabletas, servidores y otros equipos, memoria que luego puede integrarse en productos finales. En el caso de Apple, el debate no se centra en una marca visible, sino en quién suministra una pieza interna de gran importancia.

La búsqueda de alternativas no es casual. Es conocido que la industria de la memoria está altamente concentrada en Micron, Samsung y SK Hynix, los proveedores de DRAM de los que Apple depende para sus dispositivos. Cuando el mercado es estable, esta dependencia puede gestionarse con contratos, volumen y planificación. Sin embargo, cuando los precios experimentan fuertes subidas, cada proveedor adicional es valioso. CXMT emerge como una posible vía para incrementar la capacidad de suministro.

Como se ha observado, detrás de esto no hay solo una subida aislada de precios, sino un cambio en las prioridades. La demanda de inteligencia artificial ha posicionado la memoria avanzada en el centro del negocio de los centros de datos, especialmente la HBM, esencial para alimentar aceleradores y servidores de alto rendimiento. Esta demanda ha contribuido a una prolongada escasez de memoria tradicional para la electrónica de consumo. Por esta razón, el problema se percibe en productos muy diversos: no porque todos utilicen la misma memoria, sino porque compiten, directa o indirectamente, por una capacidad industrial limitada.

En Apple, esta presión ha terminado reflejándose en el producto final. La compañía incrementó aproximadamente un 20% los precios de MacBooks y iPads, atribuyendo la medida a unos precios de memoria “insostenibles”. El mismo medio afirma que esta decisión tuvo un impacto bursátil inmediato, resultando en una disminución de 263.000 millones de dólares en su capitalización, la segunda mayor caída diaria de Apple. Es importante analizar estas cifras en conjunto, ya que revelan una situación más amplia que una subida específica: cuando el coste de la memoria se dispara, incluso una empresa acostumbrada a proteger sus márgenes comienza a trasladar la tensión al producto final.

La expresión “lista negra” ayuda a comprender la seriedad del asunto, pero puede llevar a una conclusión precipitada. CXMT figura en la lista 1260H del Pentágono por sus presuntos vínculos con el Ejército Popular de Liberación, una designación muy sensible en el contexto de la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China. No obstante, según Financial Times, esta designación no impide automáticamente que Apple adquiera chips de CXMT o YMTC.

La cuestión radica en lo que sucedería si EE. UU. endurece su postura más adelante. El periódico económico británico informa que el Departamento de Comercio ya había incluido a CXMT en un grupo de empresas chinas candidatas a entrar en la Entity List, una lista comercial mucho más restrictiva, pero que la Casa Blanca solicitó esperar debido a las negociaciones con Pekín. Este antecedente explica por qué la compañía buscaría una señal política antes de proceder. No es suficiente que una puerta esté abierta hoy si mañana puede cerrarse con Apple dentro.

John Moolenaar, presidente republicano del comité de la Cámara sobre China, declaró al mismo diario que asociarse con una compañía militar china sería “un grave error”. También sostuvo que ayudar al “Partido Comunista Chino” a dominar cadenas de suministro críticas haría a la economía y a la industria tecnológica de EE. UU. más dependientes de China. Esta frase resume bien el conflicto: para Apple podría ser una solución de suministro, pero para parte de Washington sería una concesión estratégica.

No sería la primera vez que Apple se encuentra en una situación similar. En 2022, la compañía ya fue criticada cuando consideró comprar chips de memoria a YMTC para iPhones destinados al mercado chino. En aquel momento, Marco Rubio, el republicano de mayor rango en el comité de Inteligencia del Senado, advirtió que Apple estaba “jugando con fuego”. También señaló que la empresa se expondría a un nivel de escrutinio federal sin precedentes si seguía adelante. Ese episodio sirve ahora como precedente: la memoria china no es un tema nuevo para Apple, pero el contexto actual es más tenso.

La paradoja es que todo esto surge de un componente que durante años parecía destinado a pasar desapercibido. La memoria estaba presente en los dispositivos como una parte más de la ficha técnica, hasta que la inteligencia artificial, la escasez, los precios y la rivalidad entre EE. UU. y China la han convertido en un elemento mucho más visible. Apple busca margen en un mercado cada vez más limitado, pero la posible solución también conlleva un precio estratégico. Esto resume bien el momento actual: incluso los componentes más discretos pueden terminar en el centro de una disputa global.