Mientras la Estación Espacial Internacional (EEI) se prepara para su desmantelamiento entre 2030 y 2031, China ha anunciado planes para duplicar el tamaño de su estación espacial Tiangong. Esta expansión, que incluirá nuevos módulos y un observatorio espacial, posicionaría a China como la única nación con una estación orbital propia, desafiando el liderazgo de Estados Unidos en la carrera espacial y provocando una reevaluación de la estrategia de la NASA.
La Estación Espacial Internacional (EEI) enfrenta un futuro incierto. Las fugas recurrentes en el módulo ruso y los fallos en los sistemas que demandan un mantenimiento constante han llevado a la NASA a establecer una fecha para su desorbitación, prevista para 2030 o 2031. Una vez que esto ocurra, la estación espacial china Tiangong se convertirá en la instalación orbital más grande de la Tierra. Incluso si mantuviera su tamaño actual, representaría un avance significativo en la carrera espacial entre China y las agencias occidentales. Sin embargo, Tiangong está destinada a crecer aún más, ya que China ha revelado recientemente su intención de duplicar sus dimensiones.
Tres módulos y un gran observatorio. Actualmente, la estación espacial china tiene tres módulos, que fueron ensamblados en órbita entre 2021 y 2022. Sin embargo, estos se están quedando pequeños para la creciente cantidad de misiones y experimentos. Por ello, se ha planificado la adición de otros tres módulos: uno multifuncional de 20 toneladas que se acoplará al módulo principal, y dos módulos experimentales. En total, Tiangong aumentaría su masa de 90 a 180 toneladas. Además, antes de la instalación del primero de estos módulos, se lanzará el observatorio Xuntian, el cual estará estrechamente vinculado a la estación espacial.
Más cielo que el Hubble. Xuntian contará con un espejo principal de 2 metros, ligeramente más pequeño que el del telescopio Hubble. No obstante, integrará una cámara de 2.500 megapíxeles con sensores que cubrirán una extensión mucho mayor del cielo. Concretamente, el observatorio chino tendrá un campo de visión 300 veces más amplio, lo que le permitirá cartografiar el 40% del cielo durante los 10 años que se estima que estará operativo. Esto no implica que sea superior al Hubble; mientras el Hubble ofrece mayor precisión en los detalles, Xuntian realizará estudios muy relevantes en áreas celestes mucho más extensas.
La relación con Tiangong. Aunque Xuntian no estará directamente integrado en Tiangong, ambos estarán muy conectados. El observatorio se ubicará en una órbita muy próxima, permitiendo su acoplamiento a la estación espacial china cuando requiera reparaciones, mejoras o repostaje.
Más puertos. El acoplamiento del observatorio será viable gracias a que los nuevos módulos de Tiangong incorporarán también puertos espaciales adicionales. Esto facilitará el acoplamiento simultáneo de más naves, incrementando el volumen de trabajo en la estación y flexibilizando las operaciones de llegada y salida. Asimismo, en situaciones de emergencia, será más sencillo disponer de una nave lista para protección o evacuación de las instalaciones.
La Estación Espacial Internacional llega a su fin. Todo este desarrollo ocurre mientras la Estación Espacial Internacional se prepara para su retiro. Se prevé que entre 2030 y 2031 se una al vehículo de desorbitación, desarrollado por SpaceX, que se encargará de sacarla de su órbita de manera controlada. La NASA, por su parte, está actualmente más enfocada en el desarrollo de bases lunares. Sin embargo, también debe considerar cómo se reemplazará esta estación una vez que culmine su vida útil.
Inicialmente, la NASA había proyectado que empresas privadas asumieran la responsabilidad en esta ocasión. No obstante, este mismo año modificó su estrategia, proponiendo la construcción de un módulo principal gubernamental al que diversas empresas privadas podrían acoplarse. Axiom o Blue Origin son, por ahora, las compañías que mejor se ajustan a los requisitos de este proyecto. La razón de este cambio de rumbo ha sido, de hecho, el progreso de China en su propia carrera espacial. Estados Unidos busca evitar la pérdida de su liderazgo orbital tras la jubilación de la EEI, pero para ello necesita actuar con rapidez. El desafío radica en que, a veces, las decisiones apresuradas pueden conducir a errores. Habrá que esperar para ver el desenlace de esta situación.