Una encuesta reveló que la mitad de los dueños de mascotas duermen con ellas, una práctica sobre la que la ciencia ha comenzado a profundizar. Aunque históricamente el colecho humano-animal ha sido común en diversas culturas, la investigación moderna explora tanto los posibles beneficios emocionales como las interrupciones en el sueño y otros desafíos asociados a esta convivencia nocturna.
Hace más de diez años se llevó a cabo una encuesta a 23.000 dueños de mascotas. Entre los datos curiosos, un cuarto de ellos admitió tratar a su mascota como si fueran niños pequeños y casi el 75% reconoció guardar fotos de sus animales.
Sin embargo, lo más notable fue que la mitad de los encuestados afirmó dormir con sus mascotas. Ante esta extendida costumbre, nos hemos planteado qué evidencia científica existe sobre el acto de dormir con perros o gatos.
¿Es común que la gente duerma con sus mascotas?
Los investigadores del sueño no habían prestado mucha atención a este tema. Si bien existen numerosas pseudoteorías sobre la 'dominancia' o el 'alma perruna' popularizadas en programas de televisión, la investigación en el 'colecho humano-animal' era un área relativamente desatendida que en los últimos años ha experimentado un auge.
Como se ha mencionado en otras ocasiones, el sueño es un fenómeno más cultural de lo que parece y varía significativamente entre regiones y épocas (Blunden, Thompson y Dawson; Worthman y Melby; Munroe, Munroe y Whiting). De manera similar a cómo las sociedades occidentales separaron los espacios de descanso por edades (niños y adultos) hace relativamente poco, también es reciente la separación total de los espacios entre humanos y animales. De hecho, muchas culturas mantienen estas prácticas de convivencia de forma natural. Los estudios más rigurosos (Albert y Bulcroft; Westgarth y otros; Overgaauw) concuerdan con la encuesta en que existe una división del 50% en el colecho con perros y gatos, los cuales son los acompañantes nocturnos más frecuentes (Albert y Bulcroft). Es interesante notar que desde 2018 se sabe que los perros perturban menos el sueño que los gatos.
En este sentido, los resultados de la encuesta no son sorprendentes. La investigación sugiere que los humanos mantienen un fuerte apego hacia sus mascotas, considerándolos a menudo miembros importantes de la familia (Archer). Como señala Smith, esto no es trivial: los animales proporcionan una fuente de apoyo, cariño, confort, seguridad y estabilidad que puede generar importantes beneficios para la salud.
Es cierto que el tamaño de la mascota influye considerablemente; por ejemplo, en perros, el 76.85% de los Yorkshire Terriers o el 62.96% de los Chihuahuas duermen con sus dueños, en contraste con el 18.18% de los San Bernardos o el 30.27% de los labradores. Aún así, el porcentaje de los San Bernardos es bastante alto. Además de lo ya indicado por Eckstein, otros factores que intervienen son el número de niños en la familia (mayor probabilidad donde no hay niños, según Albert y Bulcroft) o el género (más probable con mujeres).
Algunos problemas de compartir cama con animales domésticos
Las investigaciones sugieren que existen algunos posibles inconvenientes al compartir el lecho con animales.
Riesgos para la salud. Estos incluyen ciertas respuestas inmunológicas, alergias, asma o neumonitis por hipersensibilidad; también pueden ocurrir mordeduras y arañazos que transmitan enfermedades infecciosas asociadas a las mascotas (Plaut, Zimmerman y Goldstein). Los más susceptibles a este tipo de problemas son los niños pequeños, las mujeres embarazadas y los pacientes inmunodeficientes (Smith). Sin embargo, los riesgos de salud en general son muy bajos; casi insignificantes si los animales reciben atención veterinaria y mantienen una higiene adecuada.
Problemas del sueño. En general, las principales interrupciones en la calidad del sueño suelen estar relacionadas con compañeros de cama (patadas, ronquidos, etc.) y niños, pero las mascotas también desempeñan un papel importante. Un estudio de la Clínica Mayo, por ejemplo, encontró que el cincuenta y tres por ciento de los dueños de mascotas que dormían con ellas experimentaban problemas derivados de esta práctica. No obstante, es difícil determinar el impacto real de estas interrupciones, ya que suelen ser muy breves y por sí solas explican poco; sin embargo, parece que sí hay diferencia entre que duerman en el dormitorio o directamente en la cama. Esto se debe a que las interrupciones pueden estar vinculadas a desajustes de temperatura entre humanos y mascotas, así como a diferencias en los ciclos de sueño y vigilia (Campbell y Tobler). Si las mascotas solo duermen en el dormitorio, la situación se simplifica.
Problemas de conducta en los animales. Jagoe y Serpell descubrieron que los perros a los que se les permite dormir con sus dueños pueden experimentar un aumento de la agresividad y problemas relacionados con la separación.
Efecto en las relaciones interpersonales. Finalmente, los animales pueden ser una fuente significativa de conflicto y estrés en las relaciones de pareja, llegando a generar problemas de intimidad (Jagoe y Serpell).
¿Debemos dormir con nuestras mascotas?
Smith y su equipo de investigación encontraron que dormir con mascotas en la cama tenía un impacto menor en la calidad del sueño en términos del tiempo necesario para conciliarlo o la sensación de cansancio al despertar. No obstante, los autores sostienen que la práctica continuada del colecho con mascotas indica beneficios de apoyo social, interacción social y seguridad personal, a pesar de las desventajas.
En general, parece que la ciencia respalda el sentido común. Dormir acompañado de animales puede presentar algunos problemas, pero estos suelen estar relacionados con condiciones previas a nivel sanitario y conductual. Por otro lado, si nuestra mascota está sana, tiene una higiene adecuada y una 'buena educación', no solo no habrá problemas, sino que puede tener efectos muy positivos. La evidencia se ha dividido en los últimos años, pero sigue siendo unánime en este sentido.