La ciencia ha calculado con precisión el tiempo que le queda a la Tierra para mantener vida tal como la conocemos. Un estudio de 2013 estimó que nuestro planeta tiene aproximadamente 1.800 millones de años en la zona habitable antes de que el aumento de la luminosidad solar desencadene un efecto invernadero descontrolado, evaporando los océanos y extinguiendo la vida compleja.
Desde el inicio de la conciencia humana, la pregunta sobre el fin del mundo ha persistido. Lejos de las profecías apocalípticas, la ciencia ofrece una respuesta más calculada, fría e ineludible, confirmando que la Tierra posee una fecha de caducidad, al menos en lo que respecta a su capacidad para albergar vida en su forma actual.
Se ha calculado. Un estudio clásico publicado en la revista Astrobiology en 2013 por el investigador Andrew Rushby, determinó la "ventana de habitabilidad" restante para nuestro planeta. La cifra clave, ampliamente difundida a partir de estos modelos físicos y climáticos, se sitúa en torno a los 1.800 millones de años, siendo este el valor promedio dentro de un rango que oscila entre 1.750 y 3.250 millones de años.
Sin embargo, esta fecha no es completamente precisa, ya que dentro de 1.800 millones de años no existirá ningún tipo de vida en nuestro planeta, y para los seres humanos y la vida compleja, la fecha límite es considerablemente anterior.
El culpable. Para comprender cómo los científicos llegaron a la cifra de los 1.800 millones de años, es necesario observar al Sol. Como cualquier estrella de su tipo, nuestro Sol experimenta un proceso de evolución estelar en el que, a medida que consume su combustible nuclear, su núcleo se contrae y se calienta, lo que provoca la expansión de sus capas exteriores y, en consecuencia, un aumento constante de su luminosidad.
El equipo de Rushby no realizó una simple predicción aleatoria; su metodología consistió en combinar modelos de esta evolución del brillo solar con parámetros del efecto invernadero y el balance energético de la Tierra. El objetivo era calcular el momento exacto en que la Tierra dejará la denominada "zona habitable".
Un poco más allá. La zona habitable es la franja orbital alrededor de una estrella donde las temperaturas permiten la existencia de agua líquida en la superficie de un planeta rocoso. Pero a medida que el Sol se vuelve más brillante y caliente, esa franja se desplaza hacia las regiones más lejanas del sistema solar, mientras que el planeta permanece en su órbita. Esto representa un problema.
Todo esto implica que cuando la Tierra cruce el límite interior de esta zona, el incremento de la radiación solar desencadenará un efecto invernadero descontrolado, similar al que experimenta Venus en la actualidad. Los efectos de esto serán la evaporación de los océanos, que a su vez contribuirán al efecto invernadero al atrapar aún más calor y acelerar el proceso hasta que la Tierra pierda su agua líquida de forma irreversible. Y con ella, la vida.
Diferentes tipos de vida. Es fundamental distinguir el significado de "habitable" en términos astrobiológicos de lo que consideramos "habitable" en nuestra vida cotidiana. Un dato muy importante es que la Tierra tiene aproximadamente 4.5450 millones de años, y la vida en sus formas más simples surgió sorprendentemente temprano, hace unos 3.700-4.300 millones de años.
Con todo esto, queremos decir que el fin de la vida será gradual, comenzando por afectar a la vida compleja como la nuestra, que es extremadamente frágil ante las variaciones térmicas. Esto lleva a los autores a enfatizar que las condiciones para la vida animal y humana se perderán mucho antes de alcanzar esos 1.800 millones de años.
Los últimos en morir. El Apocalipsis de los 1.800 millones de años se refiere al último aliento del planeta. En ese escenario final, cuando los océanos se estén evaporando, solo los microorganismos extremófilos más resistentes podrán sobrevivir en nichos aislados, como bolsas de agua subterránea a altísimas temperaturas, antes de enfrentarse a la extinción total.
Mirando al futuro. Llegados a este punto, uno podría preguntarse para qué sirve calcular con exactitud cuándo se secarán los océanos dentro de eones si la humanidad actual tiene problemas más urgentes. La respuesta reside en la búsqueda de otros planetas, ya que al comprender a la perfección cómo evoluciona la "ventana de vida" en nuestro sistema solar, los astrónomos disponen de herramientas para aplicarlas a los exoplanetas que estamos descubriendo a miles de años luz.
De esta manera, saber cuánto tiempo dura la habitabilidad de un planeta en función de su estrella anfitriona nos ayuda a determinar dónde buscar. Quizás encontremos un planeta en la "zona habitable" de su estrella, pero si los cálculos revelan que solo lleva allí unos pocos millones de años, es probable que la vida compleja aún no haya tenido tiempo de evolucionar.