La ola de calor en Europa impulsa la compra masiva de aires acondicionados, saturando la producción china

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Ante las intensas olas de calor, los países europeos han aumentado drásticamente la demanda de aires acondicionados, un producto con baja penetración histórica en la región. Esta demanda sin precedentes ha generado un cuello de botella en la producción y logística de China, el principal fabricante global, que lucha por satisfacer el incremento masivo de pedidos, evidenciando desafíos en la cadena de suministro y la instalación.

A pesar de que el aire acondicionado no es del agrado de muchos, especialmente para dormir, se ha vuelto indispensable en los hogares europeos frente a las olas de calor. Mientras que en algunas regiones como La Mancha en España estos aparatos son comunes, en gran parte de Europa, incluyendo el norte, su presencia era mínima, con una penetración cercana al 20% en los hogares. Sin embargo, esta situación ha cambiado drásticamente.

Con la actual ola de calor, naciones como Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido han iniciado una compra masiva de aires acondicionados. Esto ha revelado un problema significativo: China, como principal proveedor, no logra satisfacer la enorme demanda. La situación sugiere que los aires acondicionados están adquiriendo una relevancia geopolítica.

Hace calor y no hay solución. Recientemente, se observaron temperaturas de 29º en París, lo que activó una alerta naranja por calor. Estas temperaturas, consideradas moderadas en otras regiones, son inusualmente altas para París. En Reino Unido, la situación era aún más crítica, no solo por el calor extremo, sino también porque las edificaciones están diseñadas para retener el calor, y la falta de aires acondicionados agrava el problema. Un taxista en el Reino Unido comentó que su casa se sentía como una sauna, lo que ilustra la gravedad del problema.

España y Francia son de los países más afectados, pero el norte de Italia, Bélgica, Polonia, República Checa, Países Bajos, Alemania y el Reino Unido también sufren las consecuencias. La mortalidad relacionada con el calor se ha disparado. La respuesta ha sido una compra frenética de aires acondicionados en el norte de España y otros países europeos, pero esto ha generado un nuevo inconveniente.

Agotado. Un representante en París del medio SCMP relató que, al intentar adquirir un aire acondicionado, encontró que todos los productos estaban agotados en varias tiendas. La situación era comparable a una escena apocalíptica, con estantes completamente vacíos en la sección de aires acondicionados. Al buscar en línea, por ejemplo, en una web alemana dedicada a estos aparatos, solo uno de los 1.176 modelos deseados estaba disponible. En países donde el aire acondicionado no es habitual, la gente busca alivio en fuentes y ríos. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha reconocido la gravedad, afirmando que es imposible adaptarse a un pico de calor sin precedentes en la historia de Europa.

Aunque la afirmación de Macron podría ser un tanto exagerada, subraya la insostenibilidad de la situación. Podría pensarse que la solución es aumentar las importaciones, pero la realidad es más compleja.

Cuello de botella en producción. China es el principal productor mundial de aires acondicionados, con marcas líderes como Haier, Gree, Hisense y Midea, que incluso fabrican modelos adaptados a normativas europeas, como el PortaSplit de Midea, ideal para Alemania por su bajo ruido y refrigerante. Otras marcas como Xiaomi, Dreo y Dreame están expandiendo su presencia en Europa debido a la creciente demanda. Solo en mayo, China exportó aires acondicionados por un valor de 3,33 millones de dólares a Francia, 2,82 millones de dólares a Alemania y 7,69 millones de dólares a Países Bajos.

Estos datos representan un incremento del 186,2%, 69,6% y 139,1% respectivamente en comparación con el año anterior. El aumento en Francia es especialmente significativo, considerando que, según datos franceses, entre el 18% y el 26% de los hogares contaban con aire acondicionado hasta ese momento.

También en logística. Las marcas mencionadas no solo producen para sí mismas, sino también para fabricantes de equipos OEM, lo que mantiene las fábricas a su máxima capacidad. Se estima que China representa el 40% de las exportaciones globales de aire acondicionado. Para satisfacer la demanda europea, algunos fabricantes han implementado turnos de trabajo continuos. Priorizan los modelos portátiles y split para Europa, dado el enorme mercado, pero no pueden aumentar la producción indefinidamente sin arriesgarse a una sobrecapacidad el resto del año. Gigantes logísticos como Cainiao, AliExpress y Joybuy enfrentan un cuello de botella severo, ya que las unidades anticipadas para este verano se han agotado rápidamente de los almacenes europeos.

Y en la instalación. Ante esta situación, y con las olas de calor cada vez más frecuentes, Europa estimó en 2024 que se instalarían 70 millones de aparatos de aire acondicionado para 2030, cubriendo el 35% de los hogares europeos. Sin embargo, a los problemas de suministro y logística se suman otros dos factores.

El primero es la regulación urbanística. En España, es común ver unidades exteriores de aire acondicionado en las fachadas, pero en cascos históricos existen restricciones patrimoniales que impiden perforar muros o modificar la estética de los edificios. En comunidades de vecinos se requiere permiso, y hay multas por instalaciones no autorizadas en fachadas, como en Italia. Además, el elevado precio de la electricidad tampoco favorece.

El segundo problema es la escasez de instaladores en países con baja penetración histórica de aires acondicionados. Si no eran necesarios antes, no existe una industria de instaladores y mantenedores preparada para gestionar millones de nuevas unidades en un corto periodo. Esto explica la popularidad y el agotamiento de modelos que no requieren instalación profesional, como el PortaSplit.

Barreras. Todo esto ocurre en medio de discusiones europeas sobre el déficit comercial con China. Europa busca fomentar el consumo interno y restringir las importaciones, pero se enfrenta a la realidad de que, mientras los políticos intentan reequilibrar la balanza comercial, el calor apremia y los fabricantes chinos son la única solución inmediata. Si bien el aire acondicionado no ha alcanzado la relevancia geopolítica de las tierras raras, una relación tensa entre la UE y China impactaría más en este sector que en la compra de móviles de última generación. En Francia, ya se ha convertido en un tema político.

A esto se suma la paradoja climática de que el aire acondicionado consume una cantidad considerable de electricidad, cuya generación no siempre proviene de fuentes renovables en todos los países.