Contrario a la creencia popular, los gatos no son animales nocturnos, sino crepusculares, activándose al amanecer y al anochecer. Si tu felino te despierta temprano, no es por maldad, sino una señal de falta de estímulos durante el día, un ambiente poco enriquecido o una rutina de juego inadecuada. Comprender sus necesidades y adaptar su entorno y juego es clave para una convivencia armoniosa.
Quienes compartimos la vida con gatos sabemos que los juegos y maullidos en plena madrugada son parte del paquete, pero el motivo detrás de este comportamiento no es el que imaginamos. Que tu gato decida que las 5 de la mañana es la hora ideal para hacer acrobacias sobre tu cabeza no se debe a un deseo de molestarte ni a que sea un animal nocturno. Hemos consultado a Noelia Hernández, educadora felina de Código Felino, para desentrañar el porqué de esta conducta.
Aunque nos parezcan nocturnos, no lo son. Lo primero es comprender que la idea extendida de que los gatos son animales nocturnos no es del todo exacta. “Los gatos se activan con la salida y la puesta del sol. Son crepusculares en ese sentido”, explica Noelia. El hecho de que algunos gatos muestren picos de actividad cerca de la medianoche y luego muy temprano por la mañana nos lleva a percibirlos como nocturnos, especialmente en verano, cuando las noches son más cortas.
En realidad, los gatos duermen de noche, pero se despiertan mucho antes que nosotros. Esta es la queja más frecuente que escucha Noelia en sus consultas: “Muchas veces, la salida del sol es cuando alcanzan su pico de actividad más alto. Es algo recurrente entre los tutores: 'me levanta muy pronto'”.
“Los gatos se activan con la salida y la bajada del sol. Son crepusculares”.
Una cuestión evolutiva. La razón de estos picos de actividad en esos momentos específicos se relaciona con su instinto natural de caza. Los gatos han evolucionado para cazar al amanecer y al anochecer, periodos en los que sus presas habituales están más activas. Estos “horarios” de caza también explican por qué su visión se ha desarrollado para permitirles ver en condiciones de poca luz.
Qué está pasando. Si tu gato te despierta en mitad de la noche, es probable que se deba a una carencia de estímulos diurnos, un ambiente poco enriquecido y una rutina de juego incorrecta: “Durante el día vamos a trabajar, al gimnasio, a comprar... Llegamos, hacemos una mini sesión de juego mal ejecutada y, además, completamente dependiente de nosotros”. Este es uno de los problemas que originan este comportamiento: nuestros gatos no saben jugar solos. “Muchos gatos no saben recurrir al juego autónomo, solo saben recurrir al juego que les ofrecemos los tutores con cañas y otros juguetes”, afirma Noelia.
Otro factor es la falta de enriquecimiento ambiental. Los gatos, sobre todo los que viven en interiores, necesitan adaptaciones en su entorno para su bienestar, como ofrecerles diversos olores, superficies para arañar o la posibilidad de trepar a alturas. Si a esto le sumamos que muchas personas tienen un solo gato que pasa muchas horas solo, tenemos los ingredientes perfectos para el “parkour” de madrugada. Y no olvidemos el factor calor: “En verano pueden estar más activos por la noche porque es el único momento del día en el que se puede vivir en general”, comenta Noelia entre risas.
Cómo evitarlo. “Con una secuencia de juegos bien estructurada, un entorno bien enriquecido y comprendiendo bien las necesidades del gato, estos episodios de 'me levanto a las 5 o a las 6 de la mañana' se pueden reducir”, asegura Noelia. Primero, para fomentar el juego autónomo, es importante ofrecerles variedad de juguetes y, sobre todo, no dejar siempre los mismos, sino ir rotándolos: “Hay que hacer rotación de juguetes para que ellos por la noche puedan gestionarse si lo necesitan”. Además, al jugar con nuestro gato, no se trata solo de que corra detrás de un juguete como un loco; hay que hacerlo correctamente. El ciclo de caza del gato consta de cinco fases: acecho → persecución → captura → mordida/ingesta → descanso. Si nos quedamos en el principio, “No bajamos esas hormonas que se han preparado para la caza y se junta con que llega la madrugada y claro, pues nos despiertan”. Para completar el ciclo, hay que permitir que atrape el juguete y finalizar dándole comida o un snack.
“Con una secuencia de juegos bien estructurada, un entorno bien enriquecido y entendiendo bien las necesidades del gato, estos episodios se pueden reducir”.
Compromiso y comprensión. Que tu gato te despierte a las cuatro de la madrugada no es agradable, lo mires por donde lo mires, pero enfadándote o castigándolo no solucionarás nada (de hecho, el castigo empeorará la situación o causará nuevos problemas). Para Noelia, es una cuestión de compromiso y comprensión: “Tiene que haber compromiso por parte del tutor para entender a su gato, dejarle que exprese su naturaleza y darle herramientas para que pueda canalizar él solo de manera autónoma cuando tenga este tipo de necesidades, sin despertar al tutor”.