Una reciente investigación ha revelado asombrosas similitudes en representaciones de barcos grabadas en rocas de la Edad de Bronce, tanto en el noroeste de la península Ibérica como en el sur de Escandinavia. Este hallazgo sugiere una conectividad cultural y tecnológica a larga distancia en la Europa atlántica de hace miles de años, arrojando luz sobre las redes marítimas y el simbolismo de la navegación en aquella época.
Si se observan con atención algunos petroglifos de la Edad de Bronce en Galicia o el norte de Portugal, se pueden encontrar representaciones de barcos. Hace miles de años, alguien los grabó en la roca mostrando la silueta de navíos, a veces con decoraciones, tripulantes, remos e incluso elementos que parecen velas. Lo realmente llamativo es que estas piezas no son tan 'sorprendentes' en su singularidad, ya que en la región sur de Escandinavia (Dinamarca y Suecia) los arqueólogos tienen documentados miles de grabados similares. Esto plantea la pregunta de cómo se explica tal coincidencia, y ahora, al fin, se tienen respuestas.
Un grupo de investigadores, liderado por Marta Díaz-Guardamino de la Universidad de Durham, emprendió recientemente un proyecto para analizar muestras de arte rupestre localizadas en una docena de yacimientos distribuidos por el noroeste de la península Ibérica, específicamente en Galicia y el norte de Portugal. Posteriormente, compararon estas muestras con otros grabados encontrados en Dinamarca y Suecia. Este trabajo no fue aleatorio, ya que todas las piezas compartían un nexo común: representaciones de barcos.
Los investigadores descubrieron que, más allá de representar embarcaciones, ambas muestras (tanto la escandinava como la ibérica) comparten ciertos detalles de diseño que se repiten, a pesar de los cientos de kilómetros que separan Suecia del litoral gallego. Entre estas similitudes, los arqueólogos identificaron decoraciones en los extremos de los barcos con figuras de pájaros o trazados en forma de 'S', así como representaciones de aparejos, remos y velas.
En el artículo publicado en Plos One con sus conclusiones, los investigadores detallan que el estudio “identifica importantes paralelismos tipológicos e iconográficos entre las imágenes del noroeste de la península Ibérica y las nórdicas”, y subrayan la existencia de “numerosos y sorprendentes” coincidencias entre las muestras. Afirman que, “si bien varias de las imágenes talladas de barcos identificadas en lugares costeros y fluviales de la costa atlántica de la península son muy rudimentarias y difíciles de interpretar, no cabe duda de que existen paralelismos con barcos que pueden datarse dentro de cronologías escandinavas. Además de las decoraciones en los extremos de los barcos (como pájaros y dibujos de 'S'), incluyen formas similares a 'hongos', 'hachas de culto' o 'velas' ubicadas en el centro del barco o que decoran los extremos o los pomos de los cuchillos de bronce”.
Con su análisis, Díaz-Guardamino buscaba dos objetivos: comprender si los grabados estaban relacionados entre sí y, de ser así, qué información aportaba esto sobre la Edad de Bronce. Ahora, los investigadores creen tener una prueba valiosa de que “las ideas y tecnologías se compartían en toda Europa” hace milenios a través de conexiones marítimas y lazos culturales.
Además, consideran que los grabados revelan algo mucho más importante: que los barcos no eran solo un medio de transporte para cruzar mares, sino que también poseían una “importancia simbólica vinculada a rituales y creencias”. Los autores del artículo añaden que “la iconografía compartida respalda las hipótesis sobre la conectividad a larga distancia y las redes comerciales marítimas en la Europa atlántica, en particular en lo que respecta al movimiento de metales como cobre y estaño”. También recuerdan que casi todos los yacimientos de Iberia comparten otra peculiaridad: están cerca de vías navegables, ya sean ríos o el mar. En concreto, han estudiado tallas de Viana, Caminha, Monterrei u Oia.
En opinión de los expertos, el “alto nivel de detalle técnico” documentado ofrece una nueva perspectiva sobre la capacidad de navegación en la Edad de Bronce. Esto es relevante porque en los grabados se pueden apreciar embarcaciones con remos, tripulación, mástiles, aparejos y cascos curvos, un detalle que respalda la hipótesis de que el uso de naves con vela estaba extendido en la costa atlántica. La presencia de símbolos cosmológicos también indica una “preocupación compartida” por la mitología solar y los viajes.
La investigación no solo es interesante por lo que revela sobre los paralelismos entre ambas regiones, sino también porque ayuda a comprender mejor los petroglifos ibéricos. En Escandinavia se han descubierto más de 20.000 representaciones de barcos de la Edad de Bronce, pero a los expertos en el noroeste de la península les ha resultado difícil datarlas. Gracias a esta comparativa y al examen con escáner láser de alta resolución, fotogrametría tridimensional, RTI y GIS, los investigadores creen que las muestras de Galicia y el norte de Portugal pueden fecharse en la Edad de Bronce Tardía, alrededor del 1300-800 a.C., un marco acorde con las tecnologías marítimas escandinavas conocidas.
Los investigadores concluyen que “los viajes marítimos cubrían grandes distancias y ayudaban a compartir ideas culturales a lo largo de miles de kilómetros”. Para ellos, no es relevante si los petroglifos ibéricos fueron grabados por marineros locales que asimilaron la tecnología naval extranjera, o si fueron elaborados por navegantes foráneos de paso en lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal. La clave, en su opinión, es que las comunidades costeras “participaban activamente en extensas redes marítimas de larga distancia”.