Alemania implementa una reforma que elimina la posibilidad de obtener bajas médicas por teléfono, exigiendo ahora la visita al médico desde el primer día de enfermedad. Esta medida, impulsada por el canciller Friedrich Merz, busca combatir el ausentismo laboral y ha generado un debate sobre la confianza en los empleados y la posible saturación del sistema de salud, reflejando tensiones similares en España.
En Alemania, la facilidad para obtener una baja por enfermedad tras la pandemia, simplemente describiendo los síntomas por teléfono, está llegando a su fin. El canciller Friedrich Merz desea que los ciudadanos acudan a la consulta médica desde el primer día de malestar para que un profesional prescriba la baja laboral con un justificante.
Esta medida ha provocado un debate que resuena también en España. Desde la implementación de las medidas de distanciamiento durante la pandemia de Covid-19 en Alemania, un trabajador podía contactar telefónicamente a su médico, relatar sus síntomas y recibir el parte de baja sin salir de casa. El plan de Merz elimina esta práctica, requiriendo ahora que el justificante se solicite en persona desde el primer día de ausencia, a diferencia de la norma anterior que lo exigía a partir del tercer día de enfermedad.
Según la BBC, el canciller Merz argumentó que “no podemos permitirnos esta desventaja competitiva causada por largos períodos de ausencia laboral”. La reforma, acordada entre su partido y el SPD, ha encontrado resistencia en los sindicatos, quienes la califican de una “cultura de desconfianza” hacia los empleados, y en los médicos de familia, que temen un desborde de sus consultas con casos de resfriados comunes.
El debate alemán puede parecer distante hasta que se analizan los datos en España. El absentismo laboral en el país alcanzó el 7,2% de las horas pactadas en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto en cinco años, según un informe de Randstad Research. Esto equivale a más de 1,6 millones de personas ausentes de su puesto de trabajo cada día. En Alemania, los datos siguen un patrón similar; un informe de IGES para la mutua DAK-Gesundheit indica que el tiempo medio de baja es de 19,5 días al año por trabajador, siendo la salud mental la causa de mayor crecimiento.
Es crucial distinguir entre absentismo justificado e injustificado. El término “absentismo” puede ser engañoso, ya que engloba tanto a quien se ausenta por una enfermedad diagnosticada como a quien no se presenta por decisión propia. El absentismo justificado incluye bajas médicas, permisos legales o citas justificadas con especialistas, y la empresa no puede sancionarlo. El absentismo injustificado, por otro lado, se refiere a faltas sin aviso ni explicación, lo que sí puede resultar en sanciones e incluso despido.
En España, casi ocho de cada diez ausencias se deben a una incapacidad temporal reconocida por un médico. Es importante señalar que las bajas temporales no son autoasignadas por el trabajador, sino prescritas por un profesional médico. Solo aproximadamente dos de cada diez trabajadores se ausentan sin justificación.
Alemania parece haber encontrado una solución muy característica para sus problemas de productividad: fomentar más trabajo. Sin embargo, el verdadero obstáculo en muchos casos es una sanidad saturada. Muchas bajas no se prolongan por decisión del paciente, sino por la lentitud del sistema médico para atenderle.
Según datos del Ministerio de Sanidad, en 2025 había más de 853.000 personas en lista de espera quirúrgica en España, con una demora media de 121 días para una operación. A esto se suman más de cuatro millones de personas esperando su primera cita con un especialista. El resultado es predecible: un trabajador de baja por una hernia o un problema de rodilla puede pasar meses esperando una prueba o una intervención que le permitiría regresar antes al trabajo. Mientras Alemania endurece el acceso a la baja, en España el principal cuello de botella del absentismo se encuentra en las salas de espera del sistema de salud.