Varenna, un pintoresco pueblo a orillas del lago di Como en Lombardía, ha implementado nuevas normativas para los turistas. Con el objetivo de preservar la calidad de vida de sus residentes frente al creciente flujo de visitantes, el alcalde ha prohibido pasear con el torso desnudo o en traje de baño, y ha limitado el tamaño de los grupos turísticos. Estas medidas buscan una convivencia más armoniosa y respetuosa.
El verano no solo eleva las temperaturas, sino que también incrementa el movimiento de turistas, saturando hoteles, aeropuertos y ejerciendo presión en destinos que luchan por equilibrar la vida local con la afluencia de visitantes. Esta situación es bien conocida en ciudades como Barcelona, Málaga, Ibiza o Tenerife, así como en muchas localidades italianas, incluyendo Florencia y Venecia.
Varenna, una pequeña población en Lombardía, aunque no tan masificada, recibe un número considerable de turistas. Por ello, su alcalde ha decidido imponer normas de decoro, entre las que se incluye la prohibición de pasear con el torso desnudo o en traje de baño por el pueblo, bajo amenaza de multas de hasta 200 euros.
Aunque Varenna no es Florencia ni Roma, comprende las implicaciones de la turistificación masiva. Su alcalde, Mauro Mazoni, señaló recientemente que, a pesar de tener solo 650 residentes, el pueblo acoge a "cientos de miles de visitantes de todo el mundo" anualmente, atraídos por sus idílicos paisajes. Varenna, ubicada en la provincia de Lecco, a orillas del lago di Como, se caracteriza por sus casas de pescadores y un impresionante telón de fondo montañoso.
Este flujo turístico, si bien genera riqueza, también tensa la convivencia entre los visitantes que buscan unas vacaciones relajadas y los residentes que mantienen su rutina diaria. En respuesta, el Ayuntamiento ha endurecido la normativa para los turistas. Específicamente, el 26 de junio se aprobaron dos modificaciones en su reglamento con el fin de "garantizar una convivencia más armoniosa".
"Nos enorgullece recibir cada año a cientos de miles de visitantes. Sin embargo, la calidad de vida de nuestros habitantes no puede sacrificarse en aras del turismo de masas. Estas nuevas regulaciones no nacen del deseo de frenar el turismo, que sigue siendo un recurso crucial para nuestra economía, sino de la necesidad de gestionarlo de forma más inteligente y respetuosa", argumentó Manzoni, quien confirmó la entrada en vigor de los cambios.
Una de las novedades que ha generado mayor interés es la que concierne al código de vestimenta. Ya no está permitido pasear por el centro del pueblo con el torso desnudo o en traje de baño. Independientemente del calor o de haber salido del lago, estas prendas solo podrán usarse en zonas específicas de Varenna: las playas, muelles y embarcaderos. En el resto del pueblo, es obligatorio cubrirse. Incumplir esta norma conlleva multas de entre 50 y 200 euros.
Además de la vestimenta, los visitantes de Varenna deberán prestar atención a otras restricciones. Para evitar la saturación de las calles, el Ayuntamiento ha limitado los grupos turísticos a un máximo de 25 personas. Los turoperadores que organicen excursiones deberán respetar este límite. Durante las visitas, los guías tienen prohibido el uso de altavoces o dispositivos que amplifiquen su voz, con el objetivo de reducir el ruido, una medida ya adoptada en Florencia.
Para minimizar las molestias, los grupos deberán transitar por senderos peatonales y tienen prohibido detenerse en ciertas áreas "particularmente sensibles y concurridas", como Pizetta Brenta, Pizza San Giovanni o Via IV Novembre. El incumplimiento de estas normas puede acarrear multas para los guías de entre 100 y 400 euros, con la posibilidad de endurecimiento en caso de reincidencia. Las directrices sobre el tamaño y la organización de los grupos solo se flexibilizan para visitas educativas y escolares.
Estas medidas no son una novedad. El diario La Repubblica informó recientemente que Varenna no es la única localidad turística italiana que ha endurecido sus normativas para combatir la turistificación. En Eraclea, Favignana, Levanzo o Marettimo, entre otros, también se han renovado las prohibiciones de caminar en bañador o bikini por los centros históricos y áreas comerciales. Aunque no es una restricción nueva, las autoridades municipales han optado por reforzarla, aumentando las multas en algunos casos hasta los 500 euros.
El periódico italiano también menciona que, en el centro de Apulia, por ejemplo, la prohibición de pasear en bañador o con el torso desnudo se extiende a calles, avenidas, plazas, parques, jardines y el transporte público. Infringir esta restricción puede costar hasta 500 euros. En otras localidades, las normas son aún más estrictas, prohibiendo comer bocadillos o beber cerveza en la calle, sentarse en bancos o tomarse selfies en miradores.
Italia no es el único país que ha declarado la guerra a los visitantes que pasean semidesnudos, en bañador o bikini. En Francia se han implementado medidas similares, y en España, algunas ciudades sancionan severamente a quienes caminan por calles y plazas sin camiseta. Es preferible reservar el torso al aire para piscinas, playas y las zonas específicamente autorizadas por la normativa.