El aclamado actor Tom Hanks ha sorprendido al público al nombrar 'Jasón y los Argonautas' (1963) como la mejor película jamás rodada, incluso por encima de títulos como 'Casablanca' o 'Ciudadano Kane'. Esta declaración se hizo durante un evento de los Oscar en 1992, donde Hanks rindió homenaje al genio de los efectos visuales Ray Harryhausen, cuya innovadora técnica de stop motion fue fundamental para el reconocimiento tardío de esta obra cinematográfica.
Tom Hanks sostiene que la mejor película jamás realizada no es 'Casablanca' ni 'Ciudadano Kane', ni tampoco pertenece al canon de los clásicos absolutos de Hollywood, ni a su propia filmografía. Se trata de un título de 1963 que no tuvo éxito en taquilla en su momento, pero que fue reivindicado de manera oficial por el actor en los Oscar de 1992, cuando se concedió un premio honorífico al verdadero artífice de la magia de la película.
En 1992, fue el momento de Harryhausen. Aquella noche, Hanks no subió al escenario para competir por un premio propio, sino para entregar el Gordon E. Sawyer Award, un reconocimiento técnico que la Academia otorga fuera de la gala principal. El destinatario fue Ray Harryhausen, homenajeado con este premio a su trayectoria en una ceremonia especial celebrada tres semanas antes de los Oscar de 1992. Fue allí donde pronunció la famosa frase: "Algunos dicen Casablanca o Ciudadano Kane". Él prefiere 'Jasón y los Argonautas'.
'Jasón y los Argonautas' es la película más conocida de las que realizó Ray Harryhausen. Dirigida por Don Chaffey, adapta libremente el poema griego del siglo III a.C., Las Argonáuticas, de Apolonio de Rodas. La película fue un fracaso de taquilla en su momento, pero con el tiempo se ha convertido en un clásico de la fantasía gracias a las magníficas animaciones en stop motion de Harryhausen y a una escena específica: el combate a espadazos contra un ejército de esqueletos, que el técnico tardó tres meses en animar. No es la única criatura asombrosa de la película: el coloso de bronce Talos, la hidra de siete cabezas y las dos Harpias son otros de los monstruos mitológicos de esta aventura.
Harryhausen supo que quería dedicarse al mundo de los efectos por stop motion al ver 'King Kong' de niño. De hecho, fue el creador del gigantesco gorila, Willis O'Brien, quien lo asesoró para que diera sus primeros pasos, aconsejándole que estudiara anatomía y arte. Harryhausen terminó asistiéndolo como aprendiz en películas como 'El gran gorila'. A partir de los años cincuenta, se asoció con el productor Charles Schneer, y fue entonces cuando comenzaron sus obras clave, las que le asegurarían un lugar en el panteón de los clásicos.
Con Schneer, Harryhausen comenzó en películas de ciencia ficción como 'La bestia de tiempos remotos', 'La humanidad en peligro' o 'La Tierra contra los platillos volantes'. Luego llegaron las aventuras de fantasía, a menudo con elementos mitológicos, que le dieron fama: 'Simbad y la princesa', 'Los viajes de Gulliver', 'La isla misteriosa', 'Hace un millón de años' y, cerrando su carrera ya en los ochenta, 'Furia de titanes', con la Medusa como una de sus criaturas más recordadas. Harryhausen no era solo animador: diseñaba las criaturas, las esculpía, construía los modelos con esqueletos metálicos articulados y luego los animaba él mismo, casi siempre en solitario.
Algunas de las enseñanzas del genio tienen relevancia hoy día. En una entrevista de 2006, defendió que los efectos visuales con excesivo realismo quedaban reducidos a algo mundano, frente a la cualidad casi onírica que, a su juicio, aportaba el stop-motion. Y es fácil entender por qué: cualquier película animada con esta técnica artesanal, como la recientísima 'Soy Frankelda', tiene una textura de maravilla pura a la que el CGI, sencillamente, no puede aspirar ni remotamente.