Mientras China avanza en la creación de robots humanoides capaces de realizar complejas coreografías y movimientos, el verdadero obstáculo para su utilidad práctica reside en el desarrollo de manos robóticas. Este componente, cien veces más difícil de fabricar que el robot completo, presenta desafíos técnicos y de software significativos. A pesar de esto, empresas chinas están liderando la innovación y producción en este campo crucial para el futuro de la robótica.
China ha demostrado una habilidad notable en el desarrollo de robots humanoides, logrando que realicen acciones complejas como correr, pelear y ejecutar coreografías con gran precisión. Sin embargo, la verdadera clave para que un humanoide trascienda de una mera exhibición a un producto funcional no reside en sus capacidades de movimiento o procesamiento, sino en un componente mucho más pequeño y complejo de lo que parece: las manos.
El desafío que representan las manos es considerable. La mano humana posee 27 huesos, 34 músculos y una vasta red de terminaciones nerviosas. Replicar esta complejidad en metal y circuitos constituye el principal cuello de botella en la robótica contemporánea. Zhou Yong, fundador de LinkerBot, una destacada startup china en este ámbito, explicó a The Guardian que fabricar una mano robótica es “cien veces más difícil” que construir un humanoide completo. Según Zhou, “La destreza que exige una mano es diez veces mayor que la de cualquier otra parte del cuerpo, pero su volumen es solo una décima parte”. Esto significa que no solo es el elemento técnicamente más complejo, sino también el más reducido.
La ventaja competitiva de China es palpable. Pan Yunzhe, fundador de Wuji Technology, consideró establecer su empresa de manos robóticas en Estados Unidos tras estudiar allí, pero pronto se dio cuenta de que era inviable. Relató a The Guardian que “Era prácticamente imposible fabricar hardware en Estados Unidos debido a las enormes limitaciones de la cadena de suministro”. China, por su parte, posee una cadena de suministro incomparable: es eficiente, avanzada y, fundamentalmente, más económica. Esta ventaja es crucial en el sector del hardware y permite que compañías como Linkerbot produzcan ya 5.000 manos robóticas al mes, una cifra inalcanzable en cualquier otra región del mundo.
A pesar de los avances en la fabricación, el software sigue siendo un problema. Crear la mano es solo una parte del proceso; lograr que se mueva como una mano humana presenta un camino aún largo por recorrer. Nathan Lepora, profesor de robótica e IA en la Universidad de Bristol, sintetiza la situación: “el reto de fabricar estas manos se está resolviendo ya”, pero controlarlas “es un juego completamente distinto… nadie sabe todavía cómo hacerlo”. La escasez de datos es un inconveniente significativo; a diferencia de los grandes modelos de lenguaje (LLM) que se entrenan con vastas cantidades de información disponible en internet, apenas existen datos sobre cómo se mueve una mano humana y, crucialmente, qué sensaciones experimenta al interactuar con objetos. Para superar esta barrera, Wuji Technology está experimentando con un guante equipado con sensores que registra todos los movimientos de la mano humana en actividades cotidianas. Su fundador reconoce que capturar “cómo se mueve una persona y qué toca o siente” es una tarea “sumamente compleja y aún no se ha resuelto”.
El mercado de la robótica está en auge. El sector chino de manos robóticas generó 7.400 millones de dólares el año pasado, casi cuatro veces más que en 2024. LinkerBot, una de las startups líderes, aspira a una valoración de 6.000 millones de dólares. El caso de esta startup es un claro ejemplo del crecimiento explosivo de la robótica en China, donde ya se han registrado más de un millón de empresas, un 40% más que el año anterior. Esto se traduce en un dominio abrumador: China fabrica el 90% de los robots humanoides del mundo y es el país con el mayor número de robots industriales, superando con creces a cualquier otro.
A pesar de los rápidos avances en robótica, algunas voces, como la de la Federación Internacional de Robótica, instan a la cautela. En su informe de septiembre del año pasado, fueron claros: “Los verdaderos humanoides polivalentes aún están lejos”. Si bien continuaremos presenciando demostraciones cada vez más sorprendentes, la llegada masiva de robots verdaderamente capaces para el uso doméstico todavía se encuentra a cierta distancia.