Aravind Srinivas, CEO de Perplexity, ha propuesto una controvertida teoría: la jornada laboral de oficina tal como la conocemos fue un diseño estratégico de Microsoft. Según Srinivas, esta estrategia buscaba asegurar la venta masiva de su software. Esta hipótesis, presentada en el podcast de Joe Rogan, sugiere que la visión de Bill Gates de tener un PC en cada escritorio trascendió el ámbito tecnológico para moldear la estructura laboral global.
Para muchas personas, la rutina de oficina y pasar ocho horas diarias frente a una pantalla se percibe como una experiencia poco natural. De hecho, los denominados “trabajos del conocimiento” son una invención relativamente moderna, que ha evolucionado como una adaptación de la tecnología al ámbito laboral. Aravind Srinivas, CEO de Perplexity, ha ido más allá al afirmar que el concepto de trabajo de oficina es una creación de Bill Gates para cumplir su objetivo de llevar un PC a cada escritorio.
Srinivas desarrolló esta hipótesis durante una entrevista en el podcast de Joe Rogan, dejando incluso perplejo al presentador. “Microsoft ideó el concepto de trabajo de oficina porque su objetivo era vender más software”, afirmó.
El sueño de Gates
Srinivas conecta directamente la aparición de los trabajos de oficina con la histórica obsesión del fundador de Microsoft por instalar un ordenador en cada hogar y en cada puesto de trabajo. “Esa idea de colocar un PC en cada escritorio y mantener a la gente pegada a él era la visión de Bill Gates”, explicó el CEO de Perplexity.
No es un secreto; el propio Gates ha reiterado esa misma idea durante décadas: deseaba un ordenador en cada casa y en cada oficina. De hecho, su visión sobre el futuro de los ordenadores se publicó en la prensa especializada de la época, incluso antes de que Microsoft comercializara su primer BASIC. Rogan, con su estilo directo, resumió el mérito del plan de Gates con una frase contundente: “Vaya con el genio. Menudo logro, porque sin duda lo consiguieron”.
Es difícil contradecir esta afirmación. Pocas estrategias comerciales han transformado tanto la rutina diaria de miles de millones de personas como la integración de los ordenadores y el software de oficina en el mundo laboral.
Una jugada maestra de Microsoft
La tesis de Srinivas es que la jornada laboral de 9 a 5 frente a una pantalla no fue una evolución orgánica del empleo, sino un plan de negocios de Microsoft diseñado para que la gente utilizara ordenadores durante todo el día. Cuantas más horas y más personas trabajaran frente a una pantalla, mayor sería la venta de licencias de software. Según el directivo, la rutina de oficina se concibió para generar una dependencia diaria de Word y Excel, comenzando en las escuelas, para que posteriormente las empresas pagaran por esas licencias.
La parte más interesante de la entrevista radica en el contraste entre los dos fundadores. Según Srinivas, el propósito de Microsoft nunca fue el diseño. “No se trataba de embellecer la computación, como la entendía Steve Jobs”, declaró textualmente, marcando una distinción con Apple. Jobs perseguía algo diferente: máquinas con una obsesiva atención estética, que él mismo describía como ‘insanely great’ (increíblemente geniales). Microsoft, por el contrario, vendía hardware para instalar software encima. Cuanto más tiempo se pasaba frente a la pantalla, más licencias se requerían. El negocio de Microsoft no consistía en crear un producto atractivo, sino en generar dependencia de sus herramientas para vender licencias.
Microsoft inventó Office, no la oficina
A pesar de las impactantes declaraciones de Srinivas, Bill Gates no inventó la jornada laboral de ocho horas ni el concepto de trabajo de oficina. Su origen se remonta mucho antes, a las luchas obreras del siglo XIX y a leyes como la Fair Labor Standards de 1938 en Estados Unidos.
Lo que sí es cierto es que, como señaló Rogan, “este tipo de estilo de vida es algo muy reciente que hemos llegado a aceptar como normal”. La evidencia científica demuestra que, con la llegada de los ordenadores y la tecnología, la productividad en el trabajo se disparó. Es innegable que Microsoft ganó esa partida al contribuir al aumento de dicha productividad. Word, Excel o PowerPoint han formado a generaciones enteras desde la etapa escolar. Cuando esos estudiantes llegan a su primer empleo, ya dominan estas herramientas y las empresas pagan las licencias sin dudarlo.