El auge de la inteligencia artificial impulsa un aumento significativo en las emisiones de carbono de Microsoft

Tecnologia
Microsoft se enfrenta a un desafío considerable en sus objetivos de sostenibilidad, ya que sus emisiones de CO2 han aumentado drásticamente en el último año fiscal. Este incremento se atribuye principalmente a la expansión de centros de datos y la creciente demanda de inteligencia artificial. La compañía, que aspiraba a ser 'carbon negative' para 2030, ahora ve sus planes medioambientales afectados por el rápido desarrollo tecnológico.

Hace unos años, Microsoft se fijó el propósito de reducir su impacto ambiental, estableciendo como meta ser una empresa 'carbon negative' para el año 2030. La compañía inició investigaciones para desarrollar edificaciones más sostenibles y optimizar el uso del agua y el calor en sus centros de Azure con el fin de disminuir la contaminación. Sin embargo, la inteligencia artificial se ha presentado como un obstáculo importante para estos objetivos climáticos.

Según su informe ambiental más reciente, las emisiones totales de Microsoft se incrementaron de aproximadamente 16 millones de toneladas de CO2 a cerca de 20 millones de toneladas netas en el último año fiscal. Esto representa un aumento del 25% respecto al periodo anterior en 2025. El término 'netas' se refiere a que, si bien las emisiones reales alcanzaron los 34 millones de toneladas, se restó el carbono cuya eliminación de la atmósfera fue financiada por la empresa, resultando en las 20 millones de toneladas mencionadas. Esta cifra sitúa a Microsoft con emisiones de CO2 comparables a las de países como Panamá o Lituania.

Melanie Nakagawa, directora de sostenibilidad de Microsoft, ha reiterado el compromiso de la compañía con su objetivo para 2030, atribuyendo el actual aumento de emisiones al crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial.

El informe de Microsoft señala que la principal causa de este incremento son las inversiones en nuevos centros de datos destinados a la IA y la computación en la nube, incluyendo los sistemas de OpenAI integrados en sus productos. La mayor parte de esta huella de carbono se concentra en lo que la empresa denomina Scope 3, que abarca los materiales de construcción de los centros de datos (como acero y cemento, conocidos por su alto impacto contaminante), así como los bienes y servicios adquiridos, que se han disparado con el despliegue masivo de infraestructura de IA. Este Scope 3 representa alrededor del 96% de la huella total de Microsoft, superando con creces las emisiones directas de sus propias operaciones.

Además de la construcción, el mantenimiento de estas instalaciones también contribuye al problema. Las emisiones relacionadas con el consumo de electricidad casi se han multiplicado por diez entre 2024 y 2025. Aunque Microsoft destaca la reducción de sus emisiones directas, reconoce que la demanda eléctrica se ha disparado, haciendo difícil cubrirla exclusivamente con fuentes de energía renovable. Análisis independientes indican que el consumo eléctrico de Microsoft aumentó de 23,6 TWh a 29,8 TWh en 2024, un incremento del 26%, y se esperan las cifras independientes para 2025. Si en términos de emisiones Microsoft supera a Panamá, en consumo eléctrico iguala a Irlanda. Se prevé que el consumo de energía para la IA se dispare aún más para 2030.

Este auge de la inteligencia artificial está desviando a Microsoft de los objetivos establecidos en 2020, evidenciando la tensión entre su desarrollo como compañía de IA y sus metas medioambientales. Microsoft no es la única; Amazon y Google también han reportado aumentos en su huella de carbono del 16% y 18% respectivamente el último año. Aunque estas empresas mantienen su compromiso con la sostenibilidad, el enfoque actual se dirige incluso a la computación espacial, lo que implicaría el lanzamiento de numerosos cohetes al espacio, con las consiguientes emisiones. Jeff Bezos ha sugerido que el objetivo final podría ser enviar toda la contaminación fuera de la Tierra para restaurar el estado previo a la Revolución Industrial.