A pesar de la conciencia general sobre la importancia del protector solar, la aplicación óptima sigue siendo un desafío. Expertos sugieren una técnica de dos capas para la cara y pautas específicas para el resto del cuerpo, asegurando una protección efectiva sin sobrecargar la piel. Conocer las cantidades adecuadas y la frecuencia de reaplicación es fundamental para prevenir daños solares.
Actualmente, la relevancia del uso de protector solar es ampliamente reconocida, aunque la aplicación adecuada no siempre es comprendida. Un aspecto crucial, a menudo ignorado, es la cantidad de crema solar. Se aconseja utilizar 2 miligramos de protector solar por centímetro cuadrado de piel, lo que equivale a aproximadamente nueve cucharaditas para el cuerpo de un adulto promedio. Medir esta cantidad en partes específicas del cuerpo, como la cara o las extremidades, puede ser complicado. Para la cara, se ha popularizado la "regla de los dos dedos": se debe cubrir la superficie interna del dedo índice y del corazón con una línea de protector solar para asegurar una cantidad suficiente.
Sin embargo, muchas personas encuentran que esta cantidad es excesiva para el uso diario, aunque sea adecuada para la playa. Afortunadamente, existen soluciones, como ha explicado Rachel Neale, experta en cáncer de piel del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Australia, en un artículo para New Scientist.
La clave radica en aplicar dos capas. Si se aplica directamente la cantidad de protector solar correspondiente a la regla de los dos dedos en la cara, la piel puede sentirse muy cargada. Si la crema contiene filtros físicos, podría dejar un residuo blanquecino; si son químicos, aunque no se vea blanca, la sensación de pesadez puede ser notoria.
Por ello, el consejo de Neale es sencillo: aplicar la crema solar en dos fases. Ella sugiere aplicar la mitad de la cantidad recomendada, extenderla bien y realizar otra actividad, como lavarse los dientes. Una vez terminada esta tarea, la primera capa debería haberse absorbido, permitiendo la aplicación de la segunda. Con la "regla de los dos dedos", el proceso es fácil: se cubre un dedo con crema, se aplica, se espera y luego se aplica el otro dedo cubierto de crema solar.
¿Qué sucede con la cantidad de crema solar para el resto del cuerpo? La "regla de los dos dedos" es práctica para la cara, ya que es la parte del cuerpo que se protege más a menudo, evitando la necesidad de una cuchara medidora. No obstante, si se va a exponer el resto del cuerpo, como en la playa o la piscina, se podría usar una cucharita de postre para calcular las cantidades, al menos hasta que se adquiera práctica. Se recomienda un total de nueve cucharaditas para todo el cuerpo. Para su distribución, se deben usar dos cucharaditas para el torso y la espalda, dos para cada pierna, una para cada brazo y una adicional para la cara, el cuello y la cabeza. En este caso, es crucial no olvidar la nuca y las orejas, áreas que a menudo se pasan por alto y son propensas a quemaduras y, por ende, a un mayor riesgo de cáncer de piel. Si los pies van a estar expuestos, se debería añadir una cucharadita más. Es fundamental destacar que estas cantidades son para un adulto promedio y podrían variar según el tamaño corporal.
En cualquier caso, lo esencial es aplicar una capa generosa en todo el cuerpo y, sobre todo, reaplicar siempre que sea necesario. Se aconseja reaplicar la crema solar cada dos horas o después de bañarse, sudar o secarse con una toalla. De manera más intuitiva, si la piel comienza a sentirse demasiado caliente y no se ha aplicado la crema recientemente, es prudente reaplicarla. Es importante considerar que, si se visita la playa o la piscina con frecuencia, es inusual que un solo envase de crema solar sea suficiente para todo el verano. Aunque esto es una experiencia común, al concientizarse sobre la cantidad adecuada de crema solar, se comprende la necesidad de adquirir varios envases.