El mapa de la NASA revela las regiones más nubosas de Europa tras 25 años de monitoreo

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Contrario a la creencia popular que asocia Londres con la lluvia y las nubes, la NASA ha estado monitoreando la cobertura nubosa de Europa durante más de 25 años. Un nuevo mapa elaborado con estos datos desvela un patrón claro: el noroeste del continente concentra la mayor nubosidad, mientras que el sur mediterráneo disfruta de cielos más despejados, con el Reino Unido liderando la lista de países con más nubes.

Si bien los tópicos suelen asociar Sevilla con el sol y Londres con la lluvia y las nubes, la realidad puede diferir. Para responder a la pregunta de dónde hay más nubes en Europa, la NASA ha estado monitoreando el continente por más de 25 años y ahora tiene la respuesta. La lista incluye, como era de esperar, al Reino Unido.

En 1999, la NASA lanzó el satélite Terra, que integra el instrumento MODIS (espectrorradiómetro de imágenes de media resolución). MODIS es un sensor que observa la Tierra en 36 bandas espectrales, abarcando desde el visible hasta el infrarrojo térmico. Esto le permite captar simultáneamente la temperatura, el vapor de agua, los aerosoles y la cobertura nubosa en una sola pasada. Gracias a esta combinación de bandas, MODIS genera productos de fracción de nubes con resoluciones espaciales que varían de 250 metros a 1 kilómetro, dependiendo del canal utilizado.

Utilizando datos desde el año 2000 hasta 2025, difundidos por la NASA a través de su plataforma NASA Earth Observations, el experto en datos y meteorólogo italiano Guido Cioni ha elaborado un mapa que responde a la pregunta de un vistazo. Se observa un patrón claro: el noroeste de Europa concentra la mayor nubosidad del continente, mientras que el sur mediterráneo goza de los cielos más despejados. El Reino Unido se posiciona como el país de Europa con más nubes, según Guido Cioni.

Más allá de la anécdota, la nubosidad tiene consecuencias significativas: afecta directamente la radiación solar que llega a la superficie terrestre, lo que incide en la producción de energía solar, la agricultura, el turismo e incluso en la salud, como el nivel de vitamina D de la población. De hecho, este mapa ofrece una pista sobre las energías renovables y explica por qué ciertas regiones europeas dependen más de la energía fotovoltaica y otras de la energía eólica.

Ciudades como Bergen en Noruega o Glasgow en Escocia aparecen en rojo intenso en el mapa, lo cual es coherente con su clima lluvioso y su exposición directa a las inclemencias del Atlántico Norte. El color rojo es más suave para Varsovia y Bucarest, dos ciudades del interior continental, lo que refleja un clima continental con nubosidad estacional pero menos persistente. En contraste, Sevilla y Antalya en Turquía aparecen en azul, característico de climas mediterráneos y subtropicales secos, y un poco por detrás se encuentra Marsella.

Este patrón norte-sur tiene una explicación lógica: el noroeste de Europa recibe borrascas atlánticas casi sin interrupción. Estas son impulsadas por la corriente en chorro polar, que empuja aire húmedo y frentes hacia la zona, y son precisamente estos frentes los que generan las nubes. En Noruega, además, las montañas de la costa obligan a ese aire húmedo a ascender, lo que resulta en la formación de aún más nubes.

El sur de Europa experimenta justo lo contrario: allí predomina el anticiclón de las Azores, especialmente en verano. Esta es una zona de altas presiones donde el aire tiende a descender en lugar de ascender, lo que propicia cielos despejados.

No obstante, este mapa y sus datos poseen ciertas limitaciones: el satélite Terra pasa por cada punto del planeta una sola vez al día, alrededor de las 10:30 hora solar local, por lo que el dato corresponde a un momento específico y no a una medición continua durante las 24 horas. La ventaja es que, en 25 años de registros, la variabilidad y los fenómenos poco habituales quedan atenuados. Además, solo registra la nubosidad puntual, no la lluvia: una zona puede tener muchas nubes altas sin apenas lluvia, mientras que otra puede tener menos nubosidad en total pero concentrar sus lluvias en episodios cortos e intensos. Finalmente, la NASA aclara que en las zonas polares, distinguir las nubes de la nieve es un factor limitante que la agencia ha ido corrigiendo con el tiempo.