Actores de microdramas enfrentan sustitución por clones generados con IA y desafíos contractuales

Tecnologia
La inteligencia artificial, que inicialmente se pensó que afectaría principalmente a trabajos 'invisibles' en la industria audiovisual, ahora impacta directamente a los actores. Casos recientes en el formato de microdramas revelan que artistas están siendo reemplazados por versiones generadas por IA, más jóvenes y con rasgos idealizados, planteando serias preocupaciones sobre derechos de imagen y la protección laboral en un sector en auge pero con marcos legales aún deficientes.

Desde la irrupción de la inteligencia artificial (IA) y su palpable influencia en todos los ámbitos de la industria audiovisual, se creyó que los empleos más vulnerables serían aquellos considerados 'invisibles', como guionistas, técnicos de efectos especiales o editores. Sin embargo, transcurridos unos meses, ha quedado patente que ningún rol está exento de su impacto: incluso los actores, figuras públicas aparentemente insustituibles, están experimentando las consecuencias de la IA.

Un ejemplo de esta situación es 'Hate the Way I Love You', un microdrama de 40 episodios disponible en la aplicación especializada MoBoReels, que narra la historia de una pareja cuya felicidad se ve alterada por un diagnóstico de cáncer. Meses después de su rodaje, la actriz principal, Ashley BeLoat, descubrió que en la misma aplicación había aparecido una serie con idéntico guion y escenarios. No obstante, la protagonista de esta nueva versión era más joven y presentaba una belleza canónica que rozaba lo artificial: cabello más abundante, un escote más pronunciado, y rasgos que se acercaban a la perfección de un dibujo animado. Además, la voz, aunque no era exactamente la suya, resultaba extremadamente similar. El título de esta serie clonada era 'Love You, Leave You'.

Los microdramas, un formato que se popularizó en China antes de expandirse globalmente, ya generan 1.400 millones de dólares en Estados Unidos, y se espera su llegada a España en un futuro cercano. Estas series se caracterizan por episodios de un minuto, grabados en formato vertical con presupuestos muy ajustados. Incluso plataformas como Disney+ han identificado en ellos un nicho, aunque todavía no logran consolidarse en el mercado principal, donde el público está habituado a producciones más extensas y costosas. Sin embargo, se prevé un crecimiento significativo en los próximos años. De hecho, un solo título exitoso puede generar entre 12 y 15 millones de dólares, lo que, combinado con los bajos costos de producción, impulsa la ambición de las productoras a tomar medidas sin precedentes, como la sustitución de actores por clones.

Ya se habían detectado acciones más sutiles, pero igualmente problemáticas. Por ejemplo, algunas aplicaciones de microdramas utilizaron la IA para generar anuncios sexualizados, no siempre fieles al contenido real de las series, pero con los actores originales. Meses antes de la denuncia de BeLoat, que aún no ha recibido respuesta de MoBoReels, otra actriz del sector, Tess Dinerstein, encontró un anuncio de una de sus series que incluía contenido sexual explícito, generado a partir de una imagen suya que ella nunca había grabado. Otra colega, Faith Orta, también vio al personaje de su serie semidesnudo en un anuncio de TikTok, a pesar de que dicha escena nunca fue filmada.

El caso de BeLoat no es aislado: Brittany Marsicek, con un historial de más de 25 microdramas, observó cómo MoboReels rehacía con IA otra de sus producciones, 'Ex-Husband, Step Aside, Lady Boss Returns'. Al igual que BeLoat, Marsicek se encontró con una clonación y manifestó su desprotección ante contratos que otorgan a la productora amplios permisos de edición. "Piensas que quizás la editan de vertical a horizontal", comentó, "pero no que la edición consista en cambiar por completo tu imagen."

A otro actor, Evan Gambardella, le ocurrió algo similar con una aplicación diferente, GoodShort. En este caso, la aplicación sí respondió a sus demandas, argumentando que no respaldaba el uso no autorizado de la imagen, voz o identidad de un actor, pero que la serie había sido adquirida a través de terceros, por lo que no podían intervenir. Dado que es complicado demostrar que el clon se basó en su físico, Gambardella ha descartado la vía legal, pero desde entonces no ha vuelto a conseguir trabajo y sospecha que podría estar vetado en el sector.

Hasta ahora, los actores de Hollywood lograron ciertos avances legales tras la huelga de 118 días en 2023: un intérprete sintético solo puede reemplazar a uno real si aporta un "valor añadido significativo", y la clonación de la voz o imagen de un actor requiere su consentimiento. Sin embargo, existe un margen para el engaño: los actores de microdramas no suelen estar afiliados a SAG-AFTRA, el sindicato que lideró las protestas, y firman contratos que ni siquiera mencionan la IA. Este vacío, según el abogado especializado en entretenimiento Jonathan Handel, es "el canario en la mina". El acuerdo de SAG-AFTRA protege a quienes pertenecen al sindicato, pero Marsicek, Gambardella y BeLoat firmaron fuera de ese amparo.

Mientras tanto, las series que clonan producciones propias (con el claro objetivo de aumentar el contenido y el catálogo de forma económica) son cada vez más frecuentes. Un ejemplo reciente es ReelShort, que estrenó una versión animada de su serie 'Poolboy', titulada 'Under the Surface'. Algunos sostienen que esto debe interpretarse como un experimento aislado y efímero, pero los beneficios para las productoras sin escrúpulos son tan evidentes e inmediatos que la pregunta que surge es más bien cuánto tiempo tardarán las grandes productoras en encontrar resquicios legales que les permitan replicar variantes de esta estrategia.