Una imagen satelital de la misión Copernicus Sentinel-2 sobre la región marroquí de Draa-Tafilalet reveló una vasta mancha rojiza y otra casi negra, generando sorpresa por sus colores inusuales. Aunque a primera vista puedan parecer alarmantes o artificiales, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha explicado que estas tonalidades son el resultado de un procesamiento en falso color, utilizado para evaluar la densidad y el estado de la vegetación en la zona.
A primera vista, la imagen resulta impactante. Cuando los satélites de la misión Copernicus Sentinel-2 pasaron a principios de año sobre la región de Draa-Tafilalet, en Marruecos, fotografiaron una extensa mancha rojiza que se extiende por kilómetros. Su color es tan brillante que parece artificial. Además, está cortada por otra mancha de contornos irregulares, igual de grande y casi negra. La pregunta es obvia: ¿Qué es eso?
Cuando se observan fotos tomadas por un satélite, se espera encontrar tonos marrones, verdes o azulados. La gama de colores puede variar según se observe una zona desértica, un océano, el Ártico, una gran ciudad europea o la Amazonía, pero generalmente se mantiene dentro de ciertos parámetros cromáticos que resultan 'naturales'. Cuando en enero pasado la Agencia Espacial Europea (ESA) tomó una foto satelital cerca de Ouarzazate, Marruecos, captó una imagen que parece salirse de esa categoría 'natural': lo que se ve es una mancha de un rojo brillante.
Esa es la gran pregunta: ¿Qué estamos viendo? ¿Indica una zona contaminada? ¿Edificios? ¿Un vertido? La respuesta es algo más complicada, pero mucho más tranquilizadora. Para entenderlo, es necesario ubicarse: lo que retrató en enero Copernicus Sentinel-2 es un territorio cercano a la ciudad de Ouarzazate, en el entorno de las montañas del Anti Atlas. Los satélites de la ESA se enfocaron en una zona de abundante vegetación que se beneficia de los ríos que la atraviesan. De hecho, la región está lejos de ser un área desértica e inhóspita: alberga la población de Ouarzazate, el embalse de El Mansour Eddahbi y la Central Eléctrica Noor, una instalación solar construida en cuatro fases que abarca más de 3.000 hectáreas. Todo esto puede verse en la imagen publicada por la ESA, aunque no lo parezca.
Si los colores que se ven resultan tan extraños es porque no es una foto convencional. Como aclara la propia agencia, se trata de una "imagen en falso color procesada utilizando el canal de infrarrojo cercano de Sentinel-2". Esto significa que en ella las zonas de cultivos y con abundante vegetación no aparecen con el tono verde habitual, sino con la coloración rojiza que muestra la imagen de Ouarzazate.
¿Por qué ocurre esto? "Las plantas reflejan la luz del infrarrojo cercano y la luz verde, mientras que absorben la luz roja. Dado que las plantas reflejan más luz del infrarrojo cercano que luz verde, las zonas con vegetación densa aparecen en rojo brillante", explica la agencia. No se trata de un ejercicio caprichoso. Aunque a primera vista resulte chocante, es la combinación que usan habitualmente los expertos cuando quieren evaluar la densidad y el estado de la vegetación.
Lo que en la imagen de la ESA parece una gran mancha de color granate es, por lo tanto, una amplia zona de vegetación que se extiende a lo largo de las riberas de los ríos que surcan una zona semiárida. Que su tonalidad resulte tan brillante tampoco tiene demasiado misterio. La fotografía se tomó en enero, durante la temporada de lluvias, por lo que el cauce de los ríos transportaba probablemente más agua de lo habitual. Lo que se ve con un color casi negro es El Mansour Eddahbi, un estanque que también acumulaba agua y tiene una profundidad media de cerca de 30 metros.
Si la foto de la ESA ha generado tanta expectación no es solo por su coloración. También contribuye el lugar donde se tomó. El valle del río Ouarzatate quizás no muestre tonos de un rojo intenso, pero sí ofrece paisajes áridos y arquitectura tradicional, lo que lo ha convertido en un espacio de rodaje codiciado para directores que quieren filmar escenas en desiertos. Allí se filmaron, entre otras producciones, cuatro películas emblemáticas: 'Lawrence de Arabia' (1962), 'La última tentación de Cristo' (1988), 'La momia' (1999) y 'Gladiator' (2000), además de parte de la serie 'Juego de Tronos'.