León XIV ha expresado su preocupación sobre el avance de la inteligencia artificial (IA), advirtiendo que podría generar una nueva forma de colonialismo ideológico y económico. El pontífice subraya la importancia de una legislación que no solo impulse la innovación, sino que también proteja los derechos fundamentales y la privacidad de los usuarios, asegurando que la tecnología beneficie a toda la sociedad sin subordinar la dignidad humana.
León XIV hizo un llamado este viernes a asegurar que los avances tecnológicos “no se transformen en otro instrumento de sometimiento ideológico o económico”. El pontífice advirtió que el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA) conlleva el riesgo de que las naciones con menos recursos se vuelvan cada vez más dependientes de las potencias. “Desafortunadamente, nos enfrentamos a una forma sutil de control cuando los algoritmos determinan quién es visible y quién permanece oculto, cuando las plataformas digitales configuran el discurso público sin rendir cuentas y cuando el valor de los trabajadores se subordina a la optimización de los sistemas”, declaró el papa ante los miembros de la Red Internacional de Legisladores Católicos, a quienes recibió hoy en audiencia en el Vaticano.
El papa enfatizó que una normativa robusta “debe incentivar la creatividad científica y tecnológica, protegiendo al mismo tiempo los derechos y libertades esenciales”, pero también “debe resguardar a los usuarios de la explotación, preservar la confidencialidad personal, garantizar la transparencia en el uso de las tecnologías emergentes y asegurar que estas fortalezcan las instituciones democráticas”. Para lograr esto, agregó, se necesitan “estructuras legales firmes, supervisión independiente, usuarios bien informados y un sistema político que no eluda su responsabilidad”.
Además, resaltó la necesidad de que “ninguna ideología o interés particular imponga los principios inherentes a los sistemas de inteligencia artificial”. León XIV también subrayó que la inteligencia artificial no puede socavar la función de la familia, “la primera escuela de la humanidad”. “Nunca se debe permitir que la inteligencia artificial erosione esta célula fundamental de la sociedad, ya sea reduciendo a las personas y las relaciones a datos y simulaciones, inundando las mentes jóvenes con contenidos que distorsionan el deseo o mediante modelos económicos que hacen que la vida familiar sea económicamente precaria”, advirtió Robert Prevost.
Por ello, animó a los legisladores católicos a “promover políticas que fortalezcan el matrimonio y la familia, apoyen a los padres en su misión educativa y permitan a los jóvenes mirar al futuro con confianza”. “El mundo no necesita una inteligencia artificial que menoscabe a la humanidad; más bien, necesita inteligencia humana iluminada por la sabiduría, autoridad política guiada por la conciencia e innovación tecnológica dirigida por la caridad”, concluyó el pontífice.
La innovación tecnológica y la inteligencia artificial son temas centrales del pontificado de León XIV, quien ha dedicado a este asunto su primera encíclica, titulada “Magnifica Humanitas”, donde plantea una reflexión social y ética sobre cómo esta revolución tecnológica impacta en la dignidad, el trabajo, la justicia y la paz.