Un acaudalado empresario armenio, Gagik Tsarukyan, está llevando a cabo un ambicioso proyecto para erigir la estatua de Jesucristo más alta del planeta en el monte Hatis. A pesar de que las obras están avanzadas, la iniciativa ha generado polémica debido a preocupaciones medioambientales y la oposición de la Iglesia Apostólica Armenia, que considera el monumento incompatible con sus tradiciones religiosas y arquitectónicas.
Al visitar Zovuni, una aldea en Kotayk, Armenia, uno puede sorprenderse al encontrar a las afueras del pueblo una gigantesca figura de Cristo de color blanco. Para ser más precisos, lo que se observa es solo el tronco de la estatua, con sus otras dos secciones distribuidas por la misma área, como piezas en un rompecabezas.
La imagen es tan inusual que las fotos aéreas de la zona parecen generadas por inteligencia artificial. Sin embargo, se trata de la visión de un magnate armenio decidido a construir la estatua de Jesucristo más grande del mundo.
Un nombre: Gagik Tsarukyan. Hay diversas maneras de alcanzar la posteridad. El armenio Gagik Tsarukyan, de 69 años, ya la tiene asegurada por su trayectoria como exatleta (campeón mundial de pulsos en los años 90), empresario adinerado y político. No obstante, ha decidido que desea ser recordado por otro logro: haber levantado la estatua de Jesús más grande de Armenia y del planeta.
Tsarukyan planea erigir una colosal escultura de Jesús de 77,5 metros de altura en la cima del monte Hatis, en Kotayk. Si se incluye el pedestal, el monumento alcanzará una altura total de aproximadamente 101 metros.
Un nuevo icono. Más allá de sus dimensiones, el proyecto destaca por su simbolismo y ambiciones. Tsarukyan no solo busca superar en altura al famoso 'Cristo Redentor' de Río de Janeiro (38 m) o al 'Cristo Rey' de Polonia, reconocido en 2010 por Guinness World Records como la estatua más alta de Jesucristo. El magnate armenio se ha propuesto situar su escultura en un lugar especial: en Hatis, en la cumbre de una montaña de 2.500 metros con vistas a Ereván, una zona valorada por su biodiversidad y patrimonio.
Algo más que una idea. Lo notable del proyecto es que no es una simple propuesta ambiciosa en papel o en renders. Como puede constatar cualquiera que visite Zovuni, la escultura ya está avanzada. Ha sido fabricada en aluminio y dividida en tres secciones para facilitar su montaje sobre el enorme pedestal que se levantará en Hatis.
Hace unos meses, reporteros de Radio Free Europe Radio Liberty (RFE) visitaron la zona y verificaron el progreso de las obras de la base en la montaña, mientras las tres secciones de la estatua metálica, ya terminadas y a la espera de ser ensambladas, se asomaban tras la valla de un taller en Zovuni.
La escena es tan surrealista que atrae a curiosos, y algunos guías locales la han incorporado a sus rutas turísticas. ¿Cómo se transportarán estos segmentos a la cima de Hatis? Algunas fuentes sugieren un helicóptero, mientras otras indican que la solución será más convencional, cargando las piezas en un camión.
El oligarca Gagik Tsarukyan.
Con polémica incluida. El avance de los trabajos se debe a que el proyecto no es reciente. Tsarukyan lo anunció en 2022 y, en un principio, pareció obtener la aprobación de las autoridades, quienes lo vieron como una iniciativa privada capaz de atraer visitantes al país.
En el verano de 2022, el magnate celebró una ceremonia de colocación de la primera piedra en Hatis, evento al que asistió el ministro de Economía. Sin embargo, poco después, el proyecto se vio ensombrecido por los “daños irreversibles” que, supuestamente, causó a una antigua fortaleza de la zona.
Objetivo: 2027. Este incidente supuso un revés para los planes de Tsarukyan, que vio su proyecto paralizado durante meses. Para retomarlo, el magnate accedió a reubicar el pedestal, desplazándolo varios cientos de metros.
Gracias a este cambio, recibió nuevamente la aprobación de las autoridades armenias y reanudó la cimentación de la base en septiembre de 2025. Las fotografías tomadas in situ por RFE/RL en marzo confirman que los trabajos están progresando con el objetivo de que el monumento esté terminado en 2027. Las tres secciones de la estatua aguardan al aire libre en Zovuni.
"No lo considera aceptable". El proyecto de Tsarukyan no ha logrado convencer a los ecologistas, y la organización Monument Watch ha expresado su preocupación por "la destrucción" del monte Hatis, que "se lleva a cabo con la aprobación y permiso de las autoridades armenias". Otra institución que ha manifestado su recelo, por motivos diferentes, es la Iglesia.
Aunque los defensores de la megaescultura esperan que atraiga visitantes a Armenia y fomente el turismo religioso, la Iglesia Apostólica Armenia advierte que el monumento no se ajusta al acervo religioso y arquitectónico del país. De hecho, dejó muy clara su postura en un comunicado emitido poco después de presentarse el proyecto en 2022: "La Iglesia no lo considera aceptable".
No se trata de una simple objeción estética. La tradición armenia rechaza las estatuas de Jesucristo por considerarlas ídolos. Su fe se expresa principalmente a través de otras figuras: los Khachkar, cruces de piedra talladas. RFERL recuerda que las pocas estatuas de Cristo existentes en el país han sido vandalizadas.
Importa el qué… y el quién. Lo cierto es que Tsarukyan resulta tan (o incluso más) llamativo que su proyecto. Campeón de pulsos, aficionado al boxeo y rico, Tsarukyan también ha incursionado en la política sin mucho éxito. En las últimas elecciones, su partido, Armenia Próspera, de corte nacionalista y prorruso, no alcanzó el 4% de los votos necesario para acceder al Parlamento. Se dice que un embajador comentó que su estilo "haría que Trump pareciera un asceta".
Quizás suene exagerado, pero basta con leer el reportaje que le dedicó hace unos días The Guardian para entender el comentario. Cuando el diario británico lo visitó en Ereván, pudo ver su zoológico privado, que alberga tigres, leones y caimanes. Y esto es solo una de las muchas excentricidades de Tsarukyan, aficionado a la caza mayor y quien exhibe sus presas disecadas en un enorme salón.
Un Arca de Noé. Entre otras piezas de taxidermia, el reportero de The Guardian encontró varios tigres blancos, osos, lobos y un águila. Todos, supuestamente, abatidos por el propio magnate, quien ya persigue otro sueño con resonancias bíblicas: construir una réplica gigante del Arca de Noé, un barco de 134 metros de largo, 24 de eslora y 18 de alto que albergará un museo, un hotel y una cafetería. "Estos proyectos son sagrados. Así es como dejaré mi huella en la historia".
Lo más curioso es que Tsarukyan no es el único que aspira a dejar su nombre en la historia con monumentos de esta índole. En Boadilla del Monte (España) también se ha propuesto construir un Jesucristo XXL de 37 metros de alto.