El Toyota C-HR+ representa la filosofía japonesa de mejora continua en un mercado automotriz en rápida transformación. A pesar de los desafíos iniciales de Toyota en el segmento eléctrico con el bZ4X, este nuevo modelo busca consolidar su presencia en Europa. Diseñado específicamente para este mercado, el C-HR+ ofrece una alternativa eléctrica solvente y práctica, superando las deficiencias de sus predecesores y posicionándose como una opción competitiva en términos de espacio, consumo y precio.
桜梅桃李
Cerezo, albaricoque, melocotón y ciruela. Estos cuatro kanjis representan la palabra oubatori, un concepto japonés que enfatiza la individualidad y la no comparación con los demás. Cada persona tiene su propio tiempo y lugar, una filosofía que promueve la paciencia y la calma en un mundo en constante agitación. No es necesario seguir el ritmo de los demás; el momento de cada uno llegará.
Esta filosofía se alinea perfectamente con el kaizen, el método de mejora continua que busca la perfección a través de la atención a los pequeños detalles, perfeccionando lo ya existente de forma gradual, sin revoluciones. Es la esencia de la filosofía japonesa, y también la de Toyota.
Sin embargo, el mundo actual parece moverse a una velocidad sin precedentes, amenazando con dejar obsoleto lo que ayer era nuevo y anticuado lo que funcionaba hace poco. El ritmo acelerado del planeta es un desafío para la industria automotriz japonesa, construida sobre una obsesiva búsqueda de la fiabilidad del producto.
El coche eléctrico amenaza con impactar fuertemente a las empresas japonesas. Aunque externamente un coche eléctrico comparte similitudes con cualquier otro vehículo (cuatro ruedas, volante, asientos), su funcionamiento interno es radicalmente diferente. Expertos ya han advertido a los fabricantes japoneses sobre la necesidad de adaptarse rápidamente o enfrentar graves consecuencias. Incluso dentro de Toyota, este mensaje ha sido asimilado.
Aun así, la respuesta de Toyota sigue centrada en su enfoque tradicional: refinar el producto.
Ficha del Toyota C-HR+
Tipo de carrocería: SUV de cinco plazas.
Medidas y peso: 4,520 metros de largo, 1,870 metros de ancho y 1,595 metros de alto. Distancia entre ejes de 2,750 metros.
Maletero: 416 litros.
Potencia máxima: 224 CV
Consumo WLTP:
Spirit (tracción delantera de un solo motor): 13,8 kWh/100 km
Advance (tracción total de doble motor): 15,4 kWh/100 km
Distintivo ambiental: Cero emisiones.
Ayudas a la conducción (ADAS): Obligatorias por la Unión Europea. Alerta de apertura de puerta. Asistencia proactiva a la conducción (anticipación de obstáculos y asistencia de deceleración), control de crucero adaptativo con frenada automática. Asistencia dinámica de luces.
Otros: Pantalla para el cuadro de instrumentos de 7 pulgadas y central de 14 pulgadas. Sistema de infoentretenimiento compatible con Android Auto y Apple CarPlay (inalámbrico). Doble cargador inalámbrico.
Híbrido eléctrico: No.
Híbrido Enchufable: No.
Eléctrico: Sí.
Advance (tracción delantera): 165 kW (224 CV)
Spirit (tracción total): 252 kW (343 CV)
Ambas versiones con batería de 77 kWh (72 kWh útiles).
Precio y lanzamiento: Ya disponible.
Advance (tracción delantera): desde 35.375 euros
Spirit (tracción total): desde 42.425 euros
Pasito a pasito, suave suavecito
Cuando Toyota presentó su primer coche eléctrico, el Toyota bZ4X, se hizo evidente que la compañía japonesa enfrentaba un problema interno. La expectativa por el primer eléctrico del mayor fabricante de coches del mundo era enorme, especialmente porque se percibía que llegaba tarde. Muchos asumían que sería un producto impecable y fiable.
Nos equivocamos.
El Toyota bZ4X ha sido un desafío para la empresa desde su fase de producción. Las primeras pruebas revelaron un coche caro para la autonomía que ofrecía, carente de un software atractivo que compensara sus defectos. Para colmo, tampoco resultó fiable, con llamadas a revisión por problemas como el desprendimiento de ruedas.
El impacto fue significativo, y la compañía buscó mitigar el daño rápidamente. Se multiplicaron las opiniones públicas en contra del coche eléctrico. La estrategia se revisó, los plazos se retrasaron y se anunció una inversión en baterías de estado sólido, aunque se aceptó que estas no llegarían a corto plazo y solo estarían disponibles para sus modelos de gama alta.
Mientras tanto, Toyota sigue necesitando un coche eléctrico para reducir su volumen de emisiones en Europa. Un nuevo lanzamiento que le permita avanzar con esta tecnología, evaluar el mercado y recordar a sus potenciales clientes que también ofrece una alternativa completamente eléctrica, evitando quedar fuera del imaginario colectivo de marcas al considerar la compra de un vehículo.
De ahí nace el Toyota C-HR+.
Sin florituras
Esta extensa introducción es crucial para comprender la naturaleza del Toyota C-HR+, un vehículo que, a pesar de compartir un nombre similar con su SUV compacto de combustión, es un coche completamente distinto, construido sobre una plataforma diferente a la de su 'hermano' híbrido.
El Toyota C-HR+ se asemeja más a un bZ4X redimensionado y mejorado que a una versión eléctrica del modelo mencionado anteriormente. Con este coche, Toyota parece haber resuelto un problema persistente, presentando un vehículo perfectamente recomendable.
En primer lugar, porque alivia algunas de las limitaciones del híbrido, como el espacio para los pasajeros traseros y el maletero. Sobre todo, porque mejora el principal inconveniente del bZ4X, cuyo consumo excesivo lo dejaba en desventaja frente a sus competidores.
El Toyota C-HR+ se sitúa a medio camino entre ambos modelos, ofreciendo un espacio para las piernas, especialmente para los ocupantes de la parte trasera, mucho más cómodo que en la versión con motor de combustión. Además, no tiene que lidiar con el mayor tamaño del bZ4X, lo que le permite maniobrar con mayor soltura y adaptarse mejor a los entornos urbanos europeos.
De hecho, sus 4,52 metros de largo son casi el estándar para un coche europeo, ni demasiado grande para el uso diario ni demasiado pequeño para resultar incómodo. Este coche eléctrico ha sido diseñado exclusivamente para Europa, el único mercado donde Toyota lo comercializa.
Esta decisión también tiene implicaciones en la experiencia de conducción. El Toyota C-HR+ utiliza una suspensión ligeramente más corta que el bZ4X, lo que le confiere un rodar más firme y aplomado. Junto con una mayor anchura, el coche se siente más estable y asentado, algo particularmente evidente al tomar curvas en carreteras secundarias, donde demuestra una mayor agilidad. Sus 224 CV son suficientes en cualquier situación, y no se echa de menos la opción de tracción total y 343 CV, que además reduciría significativamente su autonomía.
Su dinamismo está mejor logrado que en otros coches eléctricos, ya que la dirección se percibe menos artificial y con mayor peso. El freno también está mejor ajustado, con un recorrido natural, sin ser esponjoso y sin reacciones extrañas en la transición entre la frenada regenerativa y la aplicada por los discos. Solo a velocidades muy bajas se nota una ligera indecisión en la elección del modo, pero no es molesto ni excesivamente evidente.
A esto se añade un consumo bastante ajustado. En nuestro caso, registramos 17 kWh/100 km con el control de crucero adaptativo activado a 120 km/h en gran parte del recorrido. Esta cifra implicaría unos 450 km de autonomía con la batería de 77 kWh. Suponiendo condiciones menos favorables (por lluvia, frío, viento), si el consumo se mantiene en unos 20 kWh/100 km, se garantiza una primera parada por encima de los 350 km.
Esas paradas permiten una potencia máxima de 150 kW y se anuncia un tiempo de 30 minutos para pasar del 10 al 80% de autonomía. Es decir, con un consumo de hasta 20 kWh/100 km, se puede realizar una primera parada después de 350 kilómetros, detenerse media hora y no necesitar buscar otro punto de carga hasta pasados otros 300 kilómetros. Si se mantiene el consumo de 17 kWh/100 km que obtuvimos, hablamos de una primera parada a los 400 kilómetros y tener disponibles, después de media hora, otros 350 kilómetros de autonomía.
Este trayecto se hace muy llevadero gracias a unos sistemas ADAS que funcionan muy bien. En general, el control de crucero adaptativo condujo el coche con suavidad, sin frenadas ni aceleraciones bruscas, y siempre manteniendo el centro del carril. Las asistencias sin esta función activa, como el mantenimiento en el carril, no son intrusivas y solo actúan cuando el coche realmente corre el riesgo de salirse sin activar el intermitente.
En el interior, el Toyota C-HR+ no destaca por grandes lujos. Sus acabados son correctos, sin excesos. No hay grandes superficies de plástico y los materiales blandos se limitan a las zonas accesibles, aunque están bien rematados. El volante es pequeño, pero la distribución de los botones físicos es buena e intuitiva, el aro es fino y el tacto agradable. Los asientos también son cómodos.
Sin embargo, el cliente más 'techie' no encontrará en el eléctrico nipón un coche que se ajuste a sus gustos. La pantalla del cuadro de instrumentos apenas permite personalizar los menús y, en mi caso, que mido 1,68 metros, la parte superior del volante me impide ver la zona inferior del cuadro de instrumentos, obligándome a moverme para ver, por ejemplo, el porcentaje de batería restante. Sé de compañeros un poco más altos que no han tenido ese problema, pero si no eres muy alto, es algo a tener en cuenta.
La pantalla central, de 14 pulgadas, tampoco es muy brillante en cuanto a software. La resolución es buena y la respuesta táctil también, lo cual es importante porque parte del climatizador se controla desde la pantalla, dejando los botones físicos para desempañar las lunas y poco más.
Los menús requieren una cierta curva de aprendizaje, pero como las opciones son limitadas, uno se familiariza rápidamente. Sin embargo, Toyota parece confiar casi todo al uso de Apple CarPlay y de Android Auto para las funciones de infoentretenimiento y navegación. La navegación, aunque esté activa desde el teléfono móvil, se replica en el cuadro de instrumentos con indicaciones precisas, lo cual es un punto positivo.
La conclusión
El Toyota C-HR+ no es una revolución, ni mucho menos una opción para quienes buscan un coche de 'nueva generación', definido por el software, con una infinidad de aplicaciones y pantallas que giran, se deslizan o con karaoke.
Pero para quienes busquen un coche eléctrico solvente y sin florituras, el C-HR+ es una buena opción que soluciona muchos de los problemas del bZ4X y que, por tamaño, puede encajar en muchas familias que no necesitan un coche tan grande en el día a día. Lo bueno de los coches eléctricos es que están ofreciendo vehículos de tamaño compacto con mayor espacio para los pasajeros traseros o el maletero.
Con un consumo contenido, la batería de 77 kWh puede ser más que suficiente para la inmensa mayoría de los viajes largos, a menos que se prefiera viajar rápido y con descansos muy breves. En ese caso, ni este ni la mayoría de coches eléctricos son adecuados.
Sin embargo, con un precio anunciado antes de ayudas de 35.375 euros (esta unidad suma 800 euros más por la pintura), que ya incluye asientos delanteros y volante calefactable, además de unos sistemas ADAS que funcionan realmente bien, estamos ante una opción muy atractiva para ahorrar una buena cantidad de dinero. Y es que si se busca un coche con motor de combustión que se acerque a estos 224 CV, los precios son muy similares.
Además, a la cifra anterior hay que añadir las ayudas parciales del Plan Auto+ (recibe 3.375 euros de ayuda porque la batería no se fabrica en Europa), el CAES y las desgravaciones de hasta 3.000 euros en la declaración de la renta. Es decir, con ayudas, el coche se posiciona más cerca de los 30.000 euros (o por debajo) que de los 35.000 euros. Sumado al bajo coste diario del coche eléctrico, el ahorro frente a uno de combustión puede ser muy alto.
Como ejemplo, un Toyota Corolla Cross, que es más grande en tamaño y apenas gana litros al maletero (+60 litros en la opción de 140 CV pero +12 litros en la opción de 200 CV), es más caro, menos potente y obliga a gastar más dinero en el día a día, siempre que se disponga de un enchufe en casa.