Una encuesta reciente de N Digital revela que la vasta mayoría de sus lectores percibe una deficiencia en el conocimiento público sobre el Sistema de Alerta Temprana de República Dominicana (SATRD). Esta preocupación surge en un contexto de creciente actividad sísmica en el Caribe, enfatizando la importancia de la preparación ciudadana frente a desastres naturales. Los resultados subrayan la necesidad de mejorar la difusión de información sobre esta herramienta crucial.
Por Elmer Féliz. – El 94 % de los participantes en la consulta de N Digital manifestó que los habitantes no poseen información suficiente acerca del alcance del Sistema de Alerta Temprana de RD frente a posibles eventualidades, mientras que solo un 6 % consideró que sí hay conocimiento adecuado sobre la herramienta y su operación.
Los datos de esta encuesta se presentan en un período donde la zona del Caribe ha experimentado un incremento en la actividad sísmica, incluyendo los potentes sismos registrados recientemente en Venezuela, lo que ha revitalizado la discusión sobre el nivel de preparación de la gente ante un suceso de gran magnitud.
El Sistema de Alerta Temprana comprende una serie de procesos, tecnologías y normativas diseñadas para advertir a la población sobre la proximidad de un fenómeno natural peligroso, con el objetivo de que las personas puedan adoptar acciones de resguardo y disminuir la pérdida de vidas.
En el escenario de los terremotos, los sistemas de alerta solo pueden generar avisos cuando el epicentro se localiza a una cierta distancia de las áreas habitadas, utilizando la diferencia de velocidad entre las ondas sísmicas para emitir una notificación segundos antes de que llegue el movimiento más intenso.
Aunque el lapso de tiempo suele ser breve, esos instantes pueden ser suficientes para que las personas busquen refugio y las instituciones pongan en marcha sus protocolos de emergencia.
En República Dominicana, el Centro Nacional de Sismología, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y otras entidades colaboran en la supervisión constante de la actividad sísmica y en el fortalecimiento de las capacidades de respuesta ante desastres naturales.