La República Dominicana se enfrenta a una inversión de 23,719 millones de dólares para cumplir sus compromisos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), según la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC 3.0 RD-2025). Este plan busca disminuir las emisiones en un 28% para 2030 y un 32% para 2035, además de implementar un plan de adaptación con 41 medidas. El país ha experimentado un incremento significativo en sus emisiones, especialmente en los sectores de energía y transporte, destacando la urgencia de estas medidas para mitigar el calentamiento global.
La República Dominicana requerirá una inversión de 23,719 millones de dólares para cumplir con las metas de disminución de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que ha establecido, conforme a la Contribución Nacionalmente Determinada de la República Dominicana (NDC 3.0 RD-2025). Este documento detalla las prioridades del país frente al cambio climático y propone una reducción del 28% en las emisiones de GEI para el año 2030, y del 32% para el 2035. Adicionalmente, incluye un programa nacional de adaptación que comprende 41 acciones y 155 objetivos.
Los gases de efecto invernadero son fundamentales para mantener la temperatura del planeta. Sin embargo, el incremento en sus concentraciones debido a las actividades humanas es una de las principales causas del calentamiento global. Entre los gases más importantes se encuentra el vapor de agua (H₂O), que es el más abundante en la atmósfera y contribuye al efecto invernadero natural, aumentando su concentración a medida que suben las temperaturas.
El dióxido de carbono (CO₂) se considera el principal impulsor del calentamiento global generado por la acción humana. Sus emisiones provienen mayoritariamente de la quema de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural, así como de la deforestación.
El metano (CH₄) tiene una capacidad mucho mayor para retener calor que el CO₂, aunque su permanencia en la atmósfera es más corta. Sus principales fuentes de emisión incluyen la ganadería, el cultivo de arroz, los vertederos y la industria de combustibles fósiles.
El óxido nitroso (N₂O) también es una preocupación ambiental significativa debido a su alto potencial de calentamiento. Se produce principalmente por prácticas agrícolas, el uso intensivo de fertilizantes nitrogenados y ciertos procesos industriales.
El ozono (O₃) ejerce efectos diferentes dependiendo de la capa atmosférica en la que se localice. Mientras que en las capas superiores protege al planeta de la radiación ultravioleta, a nivel del suelo funciona como un contaminante y un potente gas de efecto invernadero.
A estos se suman los gases fluorados, que son compuestos sintéticos como los hidrofluorocarbonos (HFC), los perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF₆), utilizados principalmente en sistemas de refrigeración, aire acondicionado y varios procesos industriales.
EMISIONES CASI SE DUPLICARON EN 24 AÑOS
La investigación titulada “Panorama de emisiones del sector energía”, presentada en junio por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), revela que entre 1998 y 2022, las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero se incrementaron de 24,307.50 a 46,272.20 kilotoneladas (kt) de dióxido de carbono equivalente (CO₂ eq), lo que representa un aumento del 90.4%.
Durante el mismo período, el balance nacional de emisiones pasó de 15,298.81 a 44,513.14 kt de CO₂ eq, mostrando un crecimiento constante en poco más de dos décadas. Para 2022, el sector energético fue responsable del 62.02% de las emisiones nacionales, seguido por la agricultura (15.94%), la gestión de residuos (11.13%) y los procesos industriales y uso de productos (IPPU), con el 10.91%. En contraste, el sector Uso de la Tierra, Cambio de Uso de la Tierra y Silvicultura (UTCUTS) registró una contribución negativa del -3.80%, lo que significa un efecto compensatorio dentro del balance nacional.
ENERGÍA Y TRANSPORTE LIDERAN LAS EMISIONES
El informe indica que las actividades del sector energético continúan siendo la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en la República Dominicana. Según las directrices del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), estas emisiones provienen mayoritariamente de la combustión de combustibles fósiles.
Entre 1998 y 2022, las emisiones del sector energético aumentaron de 16,325.80 a 28,699.50 kt de CO₂ eq. Los mayores aumentos se observaron en 2010, con un crecimiento del 13.26%, y en 2020, con un 16.35%. La única disminución en ese período ocurrió en 2005, cuando las emisiones bajaron un 2.23%.
EL CO₂ DOMINA LAS EMISIONES
Las estadísticas revelan que el dióxido de carbono (CO₂) sigue siendo el principal componente de las emisiones energéticas del país. Entre 1998 y 2022, las emisiones de CO₂ se incrementaron de 15,907.10 a 27,622.80 kt de CO₂ eq, consolidándose como el gas con mayor presencia en el inventario nacional.
El metano (CH₄) también mostró un crecimiento significativo, pasando de 306.60 a 906.20 kt de CO₂ eq, mientras que el óxido nitroso (N₂O) aumentó de 112.10 a 170.50 kt de CO₂ eq. De acuerdo con el IPCC, el dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero generado por las actividades humanas y uno de los mayores responsables del incremento de la temperatura global.
INDUSTRIA Y TRANSPORTE IMPULSAN EL CRECIMIENTO
El estudio explica que el aumento de las emisiones energéticas se debe principalmente a la expansión de la industria energética y del transporte. Las emisiones de la industria energética crecieron de 8,975.40 a 15,654.30 kt de CO₂ eq entre 1998 y 2022. Por su parte, el transporte se estableció como la segunda fuente más grande de emisiones, al pasar de 4,937.30 a 7,431.30 kt de CO₂ eq.
Las industrias de manufactura y construcción también registraron un crecimiento constante, especialmente a partir de 2010, aumentando de 1,065.60 a 3,136.50 kt de CO₂ eq. El informe añade que otras actividades energéticas también elevaron sus emisiones, mientras que las emisiones fugitivas continuaron representando la menor proporción dentro del sector.
DIFERENCIAS ENTRE CO Y CO₂
Los especialistas explican que el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de carbono (CO₂) presentan diferencias importantes tanto en su composición como en sus efectos. El monóxido de carbono es un gas extremadamente tóxico y potencialmente mortal, producido principalmente por procesos de combustión incompleta. Su principal peligro es que puede acumularse sin ser detectado y afectar gravemente la salud humana.
Por el contrario, el dióxido de carbono es un componente natural de la atmósfera y se produce mediante procesos como la respiración y la combustión completa. Aunque no se considera tóxico en concentraciones normales, su acumulación excesiva es uno de los principales factores asociados al calentamiento global y al fortalecimiento del efecto invernadero.