La severidad de las penas de prisión no disuade los feminicidios: expertos señalan que los celos y el sentido de posesión prevalecen

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Los primeros cinco meses del año han sido escenario de un incremento en los feminicidios y denuncias de maltrato. Psicólogos y sociólogos advierten que la magnitud de las condenas no frena a los agresores, quienes a menudo actúan bajo el influjo de sustancias o con un profundo sentido de posesión, impulsados por celos y la percepción de que la mujer es una propiedad.

El período inicial de este año ha estado marcado por la tristeza, el sufrimiento y la indignación generados por los feminicidios, así como por las constantes acusaciones de mujeres que denuncian ser víctimas de agresiones, amenazas y persecuciones por parte de sus parejas o exparejas. Frente a esta situación, expertos en psicología y sociología alertan que los perpetradores rara vez consideran las posibles repercusiones legales al momento de cometer un acto de violencia, o bien, asumen que no serán detenidos.

La psicóloga Abril María Arias sostiene que los criminales casi siempre cometen estos delitos bajo los efectos del alcohol u otras sustancias prohibidas. Por su parte, Jaime Max Tavera afirma que una sentencia de treinta años de cárcel rara vez es evaluada por el agresor en el instante de actuar. Añadió que los sentimientos de celos y el dolor provocado por una infidelidad suelen tener un peso mayor que cualquier reflexión sobre las consecuencias legales o éticas de sus acciones. Ambos especialistas concuerdan en que la mayoría de los feminicidios tienen su origen en el machismo, fundamentado en la creencia de que la mujer es una posesión del hombre. Mencionaron como factores predominantes: el sentimiento de posesión, problemas psicológicos, conflictos familiares y en las relaciones sociales, falta de afecto por parte de la madre, baja autoestima y carencia de empatía. Asimismo, explicaron que, al finalizar una relación, en algunos agresores se activa un sentimiento de control y pertenencia que puede desatar comportamientos violentos.

El papel de la educación

Señalaron que desde el hogar se inculcan, en ciertos casos, modelos asociados a una visión tradicional de la masculinidad, lo que podría fomentar actitudes relacionadas con la necesidad de ejercer dominio sobre otras personas. Por ello, Tavera sostiene “que ningún hombre formado en valores consideraría cometer una agresión tan extrema como quitarle la vida a quien fue su compañera sentimental”.

Reeducación para prevenir la violencia

Los expertos definieron la violencia masculina como una conducta que se desarrolla a partir de procesos de socialización, formación y de los mensajes que las personas reciben en su entorno, manifestando que ciertas expresiones de machismo continúan reproduciéndose en diferentes ámbitos sociales, contribuyendo a normalizar comportamientos violentos y sentimientos de posesión. Como medida para abordar esta problemática, recomendaron que el Estado fortalezca los programas de reeducación y prevención, dirigidos no solo a niños y adolescentes, sino también a padres, con el propósito de promover relaciones basadas en el respeto y la dignidad. Al mismo tiempo, sugirieron realizar estudios profundos que determinen lo que ocurre en la mente de los agresores.

Sobre la condena

La Ley 74-25, en su artículo 93, define el feminicidio como “el acto que causa la muerte de una mujer por el hecho de ser mujer, sin importar la edad, la relación de pareja, ni el lugar donde ocurra. El feminicidio será castigado con una pena de treinta a cuarenta años de prisión mayor y una multa de cincuenta a mil salarios mínimos del sector público”.